El desafío de las marcas

La única forma de capturar la atención y no depender de si la noticia del medio fue altamente compartida en digital es con contenido propio, bien pensado y producido. Ahí arrasan, por ejemplo, las campañas de Nike o el chiste del minuto de Netflix o los videos producidos por Playground.

Este es el panorama. Están todos de cabeza en Facebook, Snapchat, Instagram, Twitter, por nombrar algunas de las plataformas. Todos navegando. Surfeando información. Consumiendo contenido y muchos videos (muchos de ellos en silencio). Dedicándole entre 6 y 8 segundos para ver si algo vale la pena. O si vale un soberano carajo. Informándose no a través del consumo lineal de un noticiario en TV o lectura de un diario. Sí a través de las noticias que aparecen en su timeline, entre los memes y videos de gatitos. De hecho casi el 40 % de los adultos en Estados Unidos se informa así, incidentalmente, de lo que pasa a través de RR. SS. (principalmente por Facebook). Y la única forma de capturar la atención —y no depender de si la noticia del medio fue altamente compartida en digital— es con contenido propio, muy bien pensado y producido. Ahí arrasan, por ejemplo, las campañas de Nike o el chiste del minuto de Netflix o los videos producidos por Playground o la gráfica hecha en el minuto de Pictoline. O el gif. Comunicación simple, rápida y fácil de entender. Y escrita para los mortales. Desde Buzzfeed explican que todo el contenido que producen lo piensan para que pueda ser entendido por alguien de cuarto básico. Muchos dicen «ah pero mi marca está en otro nivel, tengo otra audiencia». Error. No solo deben producir ese contenido espectacular las marcas con foco en el B2C, aquellas que marketean y venden a las personas, sino que todas esas marcas pertenecientes a industrias más serias y tradicionales. Porque sus noticias puede que no se compartan de la forma que quieran. Y no estarían llegando a su audiencia, que, por seria que sea, al final, cuando es hora de consumir contenido en digital y entretenerse, funcionan como cualquier mortal.