El discreto encanto de las personas

Estaba por titular el post con algo más pedante como El lenguaje secreto de las personas o La importancia de ser humano, pero mi vena patria, por no decir inconformista, me ha llevado no solo usar el título que encabeza el post sino que además he usado como película de referencia el clásico de la cámara oculta que rodó Summers en el año del Naranjito.¹

Pero antes que nada quiero empezar reconociendo que estoy escribiendo este post con un iMac. No es nuevo, pero es la primera vez para mí que uso uno de estos aparatos y es una gozada visual. Alguien creyó oportuno² que si no lo utilizaba y ya que cada vez que necesitaba ayuda estaba allí para ayudarla, me sería de utilidad, y como es de buen nacido es ser agradecido desde aquí le doy las gracias y recalcarle que no era necesario aunque con la boca pequeña diga que a mi pareja le ha venido como anillo al dedo ahora que está trabajando cada vez como copywriter.³

Una vez aclarados estas dos ideas que me han asaltado antes de ponerme a escribir, después de contestar una llamada de un Head Hunter y en medio del proceso de decisión de qué hacemos de cenar a los niños, voy a intentar explicar mi idea original y qué era lo que me ha motivado lo suficiente como para cambiar mi ordenador habitual por este pantalla que casi no me deja ver ni la puerta de entrada al despacho.

La idea, que para ser honestos me ha llevado dos días desde que acabé el párrafo anterior, es que todas las personas son maravillosas. Cada una de ellas tiene algo especial que las hace únicas e irrepetibles, aunque no copen portadas, no ganen medallas o su máxima aportación a la humanidad sea quedar segundo en el levantamiento de quintos en el bar de su pueblo.

Reconozco que soy un optimista con las personas, supongo que por eso me decanté por estudiar todo lo relacionado con ellas, qué las motiva, qué las hace esforzarse y todas esas técnicas que han sido prostituidas por cientos de libros de management y RR. HH. para incrementar la productividad y no la calidad humana de los equipos.

Dicho esto, y parafraseando a Montse Torrededía,⁴ no todos tienen más de una Coca-Cola. Reconozco que la frase necesita una explicación pero reconocerme también vosotros que si en vez de Montse fuera Jodorowsky estaríamos todos aplaudiendo con las orejas.

Su teoría es simple: todas tienen algo interesante, pero no todas tienen más de un aspecto interesante y en algunas ocasiones algunas no resisten más allá de una Coca-Cola. Una conversación, una refresco de soda y la emoción se desvanece, deja de ser interesante y deja de aportarte algo de valor que justifique tu tiempo, sobre todo el suyo.

Es posible que esto esté en contradicción con lo anterior, pero no necesariamente es cierto, no todos podemos ser magníficos en todo momento. Somos humanos, tenemos nuestros momentos mágicos y por muy interesantes que seamos todos nos tenemos que lavar la ropa interior, hacer la colada, planchar y cortarnos las uñas de los pies, actividades todas ellas que no se han destacado un interés desbordante.

La pregunta fundamental en todo esto, y aceptando que nuestra chispa fundamental tiene menos duración que las pilas de un chino, es ¿existe alguna manera de incrementar nuestra interesabilidad —menudo palabro—? Personalmente creo que sí, y no es que sea particularmente difícil.

La primera y más obvia es ir con personas que compartan nuestros intereses, eso ayuda a incrementar la profundidad de nuestra pequeña área.

La segunda, y no tan obvia, es escuchar. Escuchar lo que dicen los demás e intentar ponerse en su situación para comprender las perspectivas de un caso que puede parecer sencillo, pero que como todas las cosas, tiene tantos ángulos como culos hay en el mundo.

La tercera, por seguir un orden numérico, sería leer. Lee, infórmate —no hace falta que te leas Guerra y Paz, pero sí estar informado.

La cuarta debería de ser tener espíritu crítico. Si te van los deportes léete el Sport, pero también el Marca, L’Équipe y todos los que puedas. Es la única forma de poner tener una visión global de la realidad.

La quinta es intentar ampliar tu grupo de amistades. Del mismo modo que en el punto uno consigues profundidad, con este consigues amplitud. ¿Para qué?, me preguntarás, porque de esta manera podrás describir la realidad desde áreas que te eran desconocidas y te ayudará a progresar cada vez que quieras aprender algo nuevo.

Y con esto, creo que voy a dar por finalizada esta reflexión que me ha llevado dos días escribirla, en parte por mis hijos, en parte por mi trabajo, en parte por que hace un calor que paso más tiempo bebiendo agua que escribiendo.


  1. Para los millennials, generación Y y los que vienen después en España se celebró un mundial de fútbol en el 1982 y su mascota fue Naranjito.
  2. Eva Isart Fotografia. Como diría aquel «has quedado retratada» y es fundamentalmente lo que hace y con el cliente más complicado: los bebés.
  3. Miguel, Elena. Aquí su perfil de LinkedIn y yo me ahorro la descripción porque obviamente no sería imparcial (pero es tan buena que en algunos países podría ser declarada ilegal).
  4. No es un gurú, no se dedica al marketing, no tiene un blog, pero tiene más psicología en su dedo meñique que muchos responsables que van luciendo másters por ahí. Ah, y su perfil Linkedin por si tenéis curiosidad.

Publicado en Exelisis