El lobo bueno y el lobo malo

Un ensayo sobre la confrontación entre los venezolanos desde la perspectiva de la psicología positiva.

Mucho nos hemos preguntado ¿qué nos pasó?, ¿qué le sucedió a ese venezolano amable, amistoso y alegre que caracterizó nuestro gentilicio durante tanto tiempo?. Psicólogos y especialistas, han analizado las razones por las que la sociedad venezolana pasó de una psicología conciliatoria a una psicología confrontacional. Las respuestas parecen converger hacia el estilo de liderazgo adoptado por las autoridades en los últimos años como modelo de comportamiento y actitud social.

La psicología positiva explica que estamos programados para sentir y expresar tanto emociones positivas como negativas. Que ambas son necesarias, pues mientras las primeras amplían nuestra mente y nos proveen de recursos para el futuro, las segundas nos ayudan a reaccionar ante situaciones de riesgo o peligro. También, que si bien el bienestar depende en un 50% de factores genéticos y un 10% de las circunstancias de vida, hay un gran 40% que depende de nuestra voluntad y de las decisiones que tomemos para conseguir estados de convivencia y bienestar duraderos. Esta voluntad personal en mi opinión, es la que fue influenciada por el estilo de liderazgo político de los últimos tiempos, con el objetivo de promover de una manera sistemática e intencional la psicología de la confrontación.

El liderazgo del gobierno revolucionario, desde sus inicios, utilizó recursos emocionales negativos como la desconfianza, el resentimiento, el miedo y la desesperanza para establecer un punto de inflexión y caer en una espiral descendente de emociones negativas; produciendo así división, polarización y enfrentamiento entre la población. Se utilizó el carisma y el rol educativo y de orientación que debe tener un líder nacional, para establecer este paradigma y obtener beneficios políticos. Los rasgos negativos salieron a flote como una respuesta natural a una supuesta situación de peligro y amenaza constante que se estableció como premisa política, sacando así a la luz el lobo malo de los venezolanos.

Pero definitivamente no hemos cambiado, nuestra esencia sigue estando allí, incluso sentimos el instinto de ayudar y ser cordiales pero nos topamos con el muro del miedo, la inseguridad y la división. En nuestro inventario psicológico permanecen los rasgos positivos, y la buena noticia es que esta situación es reversible, que así como llegamos a este punto, podemos salir de él y que sólo es cuestión de tiempo. No será fácil ni rápido pero más temprano que tarde, la ausencia del líder carismático creará un nuevo punto de inflexión que traerá de vuelta el lobo bueno de los venezolanos. La grave crisis económica y moral, y el pésimo intento de imitación al líder supremo, son factores claves para que los venezolanos echemos mano de nuestro inventario psicológico, y saquemos nuevamente a relucir las fortalezas y virtudes que nos guíen por el camino de la reconciliación y el bienestar nacional. Tal como enseña la fábula del lobo bueno y el lobo malo, tanto el uno como el otro habitan dentro de nosotros, y al final triunfará aquel que más y mejor alimentemos.

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