El síndrome del impostor

La primera vez que escuché sobre el síndrome del impostor, era estudiante de maestría en Carnegie Mellon University y asistía a una conferencia llamada Grace Hopper Celebration for Women in Computing en el 2009. Si bien el término fue acuñado en 1978, hasta el día de hoy es un tema novedoso de conversación, sobre todo entre mujeres avanzando en sus carreras profesionales.

Este síndrome se les atribuye principalmente a mujeres exitosas, cuya reacción al éxito es sentirse que están estafando al resto y que no lo merecen, a pesar de lo evidente de sus logros.

Los estudios realizados a partir de 1978 y en adelante refuerzan la idea. Lo que inferí como consecuencia, es que, al sentirse que no han logrado lo suficiente, siguen avanzando más y más. Sin embargo, según eso también impide que se valoren para tomar el reto de acceder a puestos en los que aparentemente podrían tener éxito sin ningún problema, por no sentirse capaces; y por lo tanto pierden la oportunidad de avanzar.

A este punto, no me he referido a mí misma por la misma razón por la que escribo este artículo. ¿Debería considerarme una mujer exitosa? ¿A veces no me siento preparada para tomar retos? Sí, yo también tengo el síndrome. Si me preguntan entonces que he hecho para curarme, yo respondo que no me he curado, pero que mi aversión al riesgo no está tan acentuada y por eso tomo riesgos que me permiten demostrar mis capacidades.

Si bien el síndrome no está oficialmente catalogado como tal, no es difícil tener acceso a evidencia científica para comprobar la existencia de este comportamiento. Por otro lado, hoy en día, en muchos eventos hay charlas con expertos y paneles con personas con el síndrome, muchos de ellos disponibles en YouTube.

Mi objetivo es crear conciencia de comportamientos que puedan afectar el desarrollo profesional de las personas. Al tener esta dimensión presente, los profesionales, sus jefes y sus mentores pueden tomar acciones proactivas para que las capacidades ya desarrolladas sirvan para crecer sin limitaciones.