El suspiro más largo…

Voy a robarme estas líneas para suspirar estas letras.

[Inicio del suspiro]

Gracias, a la gente que llega a la vida para cambiarla porque significa que este mundo está lleno de personas grandiosas y creemos que no. Gracias, a los que ríen como locos, sin importarles el volumen de su risa, porque ellos tienen el don de contagiarnos. Gracias, a los que callan y te abrazan, porque quizás ni se imaginan el dolor que sientes y solo intentan remediarlo todo con sus brazos. Gracias, a los desconocidos, ellos cargan consigo el motivo misterioso de quererlos conocer. Gracias, a los que parten y dicen adiós, porque ellos saben que necesitas escucharlos por última vez. Gracias, a los que sienten amor y no saben decirlo pero son expertos expresándolo, ellos sí entienden esto de vivir. Gracias, a los que viven porque sí, porque ellos saben que no todo tiene respuestas.

Gracias, a los que lloran, ellos enseñan que la vida no es un cuento de hadas. Gracias, a los que hieren, porque ellos crearon a los que lloran y son parte de este ecosistema. Gracias, a los transeúntes de la vida que llegan como un pestañeo y luego se marchan sonriendo, sin hacer daño, porque ellos nacieron para que disfrutes de ese instante.

Gracias, a los que besan con miedo, porque a ellos le late fuerte el corazón mientras lo hacen (la mejor sensación). Gracias, al amigo que se duerme en los hombros de los demás, a ese no le importa ni le da vergüenza nada. Y gracias, por supuesto, al desconocido que se duerme en tus hombros en el transporte público, ¡a ellos la vida le vale verga! =)

Gracias a ti, porque escuchaste mi suspiro, por lectores como tú existen personas como yo que aún desean escribirlo todo, hasta los suspiros.

[Fin del suspiro]

Para finalizar, para aquellos que saben que tener opciones es preguntarnos ¿por qué no elegir la mejor?, ellos que van sonrientes porque saben que esta vida es un meme y saben que la felicidad no debe tomarse muy en serio (clic aquí para saber por qué), les dejo aquí mi último deseo:

A veces (y solo a veces) cuando ya estás en medio de la dificultad, quisieras que alguien se te acerque y te diga: «Descuida, todo fue un juego… levántate», y mientras te abraza te dice «ahí está la cámara escondida» =’). Y después, sin menos, dejar correr las lágrimas que surgen, de felicidad.

La luz siempre encuentra su entrada aunque sea por una rendija.