El techo de cristal y las fronteras imaginarias

MoMA PS1

Hace unos años, mientras trabajaba en un banco en Nueva York, mi instinto natural de encontrar y cultivar contactos me llevó a buscar organizaciones donde pudiera conocer gente con cosas en común conmigo, con la que pudiera compartir opiniones y a la que pudiera pedir ayuda o ayudar en el futuro.

Me hice miembro del Society of Hispanic Professional Engineers y empecé a frecuentar los eventos de The Glass Hammer y 85 Broads, ambas organizaciones estrechamente relacionadas con la firma en la trabajaba. En esos eventos, empecé a tomar mayor interés sobre el Síndrome del impostor y otros temas, como el techo de cristal o glass ceiling.

El techo de cristal es una frontera o barrera que impide a las minorías y a mujeres progresar profesionalmente hacia puestos de liderazgo en una empresa, aunque tengas las cualidades y logros demostrados para hacerlo.

Hay muchísimos elementos que contribuyen a construir esta barrera en el caso de las mujeres, entre otros:

  1. La percepción de las funciones, roles y puestos a los que las mujeres pueden o están preparadas a acceder.
  2. La percepción de las mujeres en los medios de comunicación y otras fuentes, como sumisas o como objeto.
  3. Estereotipos acerca de sus capacidades de liderazgo, comunicación, manejo de conflictos y trabajo bajo presión, entre otros —débil, complaciente.

The Economist hizo un estudio reutilizando el término para indicar los mejores y peores lugares para trabajar para las mujeres a nivel mundial, indicando la igualdad de condiciones en el trato en el trabajo.

Para una lectura sobre los inicios del término en los 80 y la evolución de los estudios relacionados, les dejo este artículo lleno de referencias. Para los que ya se hayan encontrado el techo de cristal, les recomiendo un libro que me encuentro leyendo Nice Girls Don’t Get the Corner Office: Unconscious Mistakes y, por supuesto, discutir con grupos afines, intercambiar ideas, por ejemplo compartir un «círculo» en Lean In.

Para las y los que estén ayudando a otros a romper esas barreras, es importante dejar de lado los estereotipos y crear un ambiente equitativo, que valore y empodere a las personas como son y como quieren llegar a ser.