El trabajo de tu futuro

Somos incapaces. Estamos totalmente inadaptados. Carecemos de muchas de las habilidades y, por supuesto, no tenemos los conocimientos necesarios para trabajar. Sí, para trabajar.

Ésta tendría que ser la premisa, la carta de presentación, que deberíamos escuchar todos en nuestra etapa formativa, esa etapa donde nos forman para trabajar.

El mundo evoluciona a un ritmo desorbitado, y con él, lo hacemos todos. La forma en la que nos comunicamos, por ejemplo. Las prácticas medioambientales que, a pesar de venir precedidas por conductas totalmente opuestas, son otro claro ejemplo de este mundo que nos empuja a evolucionar. El ámbito laboral tampoco escapa, ¿quien sabía hace 10 años que hoy sería social media manager, analista de big data, piloto de drones, growth hacker o youtuber? A día de hoy es difícil predecir lo que pasará en un futuro en el mercado laboral, pero sabemos que será, como mínimo, diferente a lo que vemos hoy.

También, en el mundo de la educación hemos pasado del lápiz y el papel a la tablet… pero poco más. Las aulas siguen estando llenas de pupitres que miran en una única dirección a una persona que es experto en una materia, pero que no es el único transmisor de conocimiento. Mucha de la formación recibida queda obsoleta cuando se cruza el puente hacia lo laboral, que más que un puente es un abismo donde el grosor del papel del currículum es el único amortiguador de la hostia que viene por delante.

La educación y el mercado laboral, esos dos mundos que deberían estar unidos, cada vez están más distantes. ¿Quiénes trabajarán en esos puestos que todavía no conocemos? Los que están estudiando para los trabajos de hoy.