El vacío [Repost Nº15–2015]

Hoy es uno de esos días en donde siento más que nunca que el tiempo sigue avanzando mientras la cabeza me mantiene en un estado de inconsciencia que, por mucho que me pese decirlo, se me hace extrañamente familiar.

¿Voy a despertar de un momento a otro? Bien pensado, creo que no. Puede que quizás no sea más que una de tantas maneras de perder el tiempo entre divagaciones. Una de las tantas maneras que tengo de perder el tiempo.

¿De verdad no lo ves? Tu mundo no es lo que parece. No es lo que nos prometieron. O al menos eso pienso ahora. Bueno… quizá sea cierto. Puede quizás sólo sea yo.

Quiero abrir los ojos. Quiero que el tiempo se detenga, o al menos que avance hacia un lugar en donde por fin me sienta cómodo. Quiero vivir sin cuestionar cada paso que doy. Quiero una línea de meta que me indique hacia dónde salir corriendo.

Quiero que el mundo me entienda tal y como se suponía que debería ser.

Y ya no sé en qué creer. Si en un futuro mejor, o en un presente que me haga olvidar.

Una metrópolis plagada de interrogantes. Eso veo cada vez que abro la ventana. Prácticamente desde que abro los ojos hasta que me acuesto pensando en todo esto.

¿Sabes?, creo que me va a comer vivo. Hablo de la incertidumbre que me persigue tras las esquinas cada noche.

Dime qué está mal. Te lo suplico. Saca esa pieza que impide que todo gire. Por favor, grítame al oído y dime qué es eso que está mal en mí.

Siempre está ahí. Siempre siento lo mismo. Lo único que varían son los diferentes grados de desesperanza. Pero nunca me abandona… y a veces creo que no puedo dar un solo paso más.

¿Cuánto debo seguir aguantando así? No voy a mantenerme en pie siempre. Lo noto. Y antes trataba de evitar esta sensación. Pero creo que a estas alturas ya no temo la caída.

Ni siquiera sé si quiero creer en todo lo que me rodea. No sé si el camino fue el correcto. Tampoco sé si hay alguna salida al final de todo esto.

¿Sabes qué? Tienes razón. Puede que todo esto no sea más que una de las tantas maneras que tengo de perder el tiempo.

Una de las tantas maneras que tengo de gritar en busca de ayuda.

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