En el ‘marketing’ digital la tecnología no es la única respuesta

Estás en un estadio. El recinto está lleno. Con 50 mil personas es difícil ver espacio entre las sillas.

El público ruge al unísono. Es difícil escuchar a personas que están dos puestos más allá de tu lugar. Mucho más difícil es llamar la atención de ese/a chico/a que quieres cautivar.

Esta situación que estoy narrando es el mismo reto por el que pasamos las personas que trabajamos en marketing online: queremos enamorar a nuestros clientes en un océano de opciones.

Pero el ruido suele hablar mucho más alto que nuestros esfuerzos.

«Cuando haces ‘marketing’ digital cada contacto con tu potencial cliente cuenta»

Puede ser verdad. Sin embargo, muchos de nosotros pensamos que si interrumpimos demasiado a nuestro cliente éste terminará odiándonos.

¿Crees que tu cliente te recordará si le muestras tu mensaje un par de veces? Piénsalo de nuevo. Telesian reporta que somos bombardeados aproximadamente con 300 a 700 mensajes (ING) de marketing diariamente.

Mientras mayor sea la exposición a nuestro mensaje, mayor la probabilidad de tener un cliente. Algunas empresas reportan que la exposición es de 5 a 20 veces hasta que obtienen nuestro producto.

Esto depende, claro, de la urgencia de obtenerlo.

Es cierto que podrá haber una saturación de nuestros potenciales clientes, especialmente si no necesita nuestro producto o servicio.

Así que, si hacemos marketing online tradicional, es decir, haciendo lo que todo el mundo hace y sin ninguna tecnología o esfuerzos excepcionales, y con una necesidad muy clara que resolver (el problema del cliente), entonces podremos obtener una buena tasa de conversión; y algunos clientes que probablemente abandonen el barco de nuestra oferta.

El problema es que todos estamos haciendo lo mismo. Y la audiencia se está cansando. Así que el ciclo se está agotando.

Si quieres tener una ventaja sobre otros competidores y dominar el mercado, entonces tienes que entender algo: cautivar a tu audiencia no es cuestión de tecnología.

Es cuestión de identidad

Cada proyecto, solución, producto o servicio tiene algo que le hace diferente de todos los demás.

Las personas que la fundan son diferentes. Quienes la integran hacen una especie de poción mágica que le permite ser original.

Como la identidad humana, cada empresa tiene una huella que le identifica.

El problema es que todos estamos demasiado ocupados con nuestros negocios, y prestando muy poca atención a lo que hacemos en términos de marketing online.

Preferimos copiar lo que nos enseñan los «gurúes» del ‘e-marketing’, en vez de crear nuestra propia fórmula mágica.

Y puedes escapar al cliché muy fácilmente: tan sólo presta atención.

En el momento en el que adoptas tu propia identidad y la sometes a los aprendizajes universales del digital marketing, entonces comienzas a ganar espacio sobre la competencia.

El enfoque que le das a tus comunicaciones, puedes cambiarlo tan sólo meditando un poco sobre lo que te dicen tus clientes.

Otras veces es cuestión de creatividad y distribución (a veces tu cliente no está en Facebook, sino en Pinterest, ¿lo has pensado?).

Encontrar la fórmula mágica para crear tu marca y cautivar a tus usuarios es una tarea exclusivamente tuya. Y nadie más podrá hacerla por ti.

Bájate de la montaña rusa del día a día.

Deja de tuitear de manera autómata.

Revisa la data de tus actuales clientes.

Haz un perfil.

Crear una web persona.

Pon en papel quién es esa persona ideal que es tu cliente, y adapta tu mensaje a sus necesidades.

Verás que es más fácil de lo que parece.


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