Encuentro nocturno

Cuento corto

Anyone home? by Rich Oldham

Justo antes de enterrar la llave, te detuviste. Pero sabías que era demasiado tarde, dos pisos debajo, el tañer de la reja de flechitas negras que daba al zaguán comunal había anunciado tu llegada. Ella, razonaste, habría aguzado el oído.

Luego la sucesión pesada de pasos secretos, quejumbrosos, cargados de horas de sol y calor, pies que caminaban a la noche. Ella estaría ahí, descalza, con una larga falda que iniciaba en su cintura y terminaba en vagos garabatos rojos en el piso. Caminaría de puntillas desde la cocina o desde el cuarto y acecharía cómodamente detrás de la puerta. Los breves vellos de la piel erizados. Aguardaría.

Uno y otro piso habrían supuesto un esfuerzo agotador, extirparían las últimas fuerzas del hombre y lo entregarían a la puerta maquinalmente. Una mano pérfida se hundiría en la chaqueta para buscar las llaves. La respiración agitada y detrás de la puerta, aquella se mecería sobre sus tobillos relamiendo el renovado aroma que entregan los volátiles vapores de tu cuerpo.

Separar la llave del resto y justo antes de iniciar el mecanismo que desactiva el cerrojo, detenerse. Encontrarse en el alféizar de una puerta desconocida a una hora extraña. Perdido. Al otro lado del breve muro, pasos leves, piel sobre concreto.

Tus pupilas son dos lunas, enormes y golosas, tu cuerpo un féretro que aguarda. El cerrojo se está corriendo, aún puedes huir, aún puedes dar vuelta, bajar los escalones, cerrar la puerta de pequeñas flechitas negras, escapar hacia la ciudad en llamas y no volver jamás. Pero la puerta se abre y un par de colmillos blancos como las perlas te deslumbran.

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