Enfrentando la diabetes

A mis 54 años, pensaba que era muy difícil que un análisis de laboratorio indicara que mi nivel de azúcar fuera elevado. Y tristemente, el resultado fue alto: 395 mg/dL.

Pero fui iluso, tenía los síntomas clásicos de la diabetes: resequedad en la boca, fatiga, ganas de orinar frecuente, deseos de comer cosas dulces, sed incesante, y bajé de peso rápidamente, casi 15 libras en un mes.

El médico me recetó metformin y glibenclamida, y en forma rápida, mi organismo empezó a sentirse mejor, me volvieron las energías desapareciendo todos los síntomas anteriores.

Compré un equipo portátil para medir la glucosa en sangre y efectivamente ha bajado a valores de 155 mg/dL, genial.

Pero en este proceso, algo no funcionó bien: mi visión. Ya desde antes del diagnóstico de diabetes, empecé a sentir cambios. Primero, observé que podía ver de cerca muy bien, pero de largo mi visión era difuminada como en modo bokeh. Luego al iniciar el tratamiento con medicamentos, gradualmente perdí la falsa agudeza de ver de cerca y la visión de largo, también empeoró. Me puso muy nervioso, pensando que mi retina se había dañado y estaba experimentando problemas de retinopatía diabética.

Fui al oftalmólogo, quien para mi alivio, me dijo que mis ojos estaban en buenas condiciones, no tenía glaucoma, solo que estaba experimentando un proceso de adaptación a mis nuevos valores de glucosa en sangre, y que los tejidos del ojo se encontraban con mayores concentraciones de glucosa que en la sangre porque eliminan la glucosa más lentamente.

Compré un nuevo lente para ver de cerca porque se me hace difícil leer. Con los antiguos lentes de lectura, puedo ver de largo y los utilizo para conducir el carro. Estoy dentro de la espera de dos meses para que mi visión mejore, de acuerdo a lo que me indicó el médico. En estos días empecé una rutina de caminata por la mañana para ayudar a los medicamentos a que se reduzca más el nivel de glucosa.

Escribo esto para que aquellas personas que puedan pasar por una experiencia similar a la mía, se tranquilicen, si experimentan cambios en la visión durante el proceso inicial de tratamiento con metformin y glibenclamida. También para animarlos a que enfrentemos con valor esta lucha contra la diabetes, asumiendo nuevas rutinas, nuevas dietas libre de azúcares y grasa. Controlar la diabetes es un asunto de cambiar estilos de vida y de asumir el reto a no desfallecer y ser optimistas, a tomar esta enfermedad como una oportunidad de mejorar nuestra salud.

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