Estaba nerviosa cuando llamaste a mi puerta

Desde hace tiempo me ocurre, que me enamoro de quien juro sólo será sexo. Me engaño y engaño a su vez ya que sin mentir no podría aprovechar su entrega e ingenua devoción.

Ellos entran de mí pensando que solo es deseo. Y que el deseo no debe de justificarse.

Sin embargo esta noche no hubo una cita de por medio para llegar a ese sillón, ni alcohol: solo oportunidad.

En mis labios sellé las palabras: te quiero y solo lo abrace.

Él busco su ropa demasiado rápido mientras yo solamente quería permanecer desnuda mientras que el aire se resistía a abandonar darme una caricia final.

Esta mañana me ha despertado el temor de que no hay amor que inicie así. Y esa certeza ha empañado la sonrisa que me dejaste ayer.