Estúpida forma de cargar las tintas *



Sé que no voy a ser políticamente correcto, pero tengo que decirlo: no me gusta nada el humor que practican revistas satíricas como Charlie Hebdo. Leo que en su próximo número, que tendrá una tirada récord de tres millones de ejemplares, volverán a la carga con viñetas de Mahoma. A ver con qué salen esta vez. Será un número especial en memoria de sus trabajadores vilmente asesinados hace unos días por unos terroristas islamistas que hicieron una infamia salvaje en nombre de Alá…

En mi humilde opinión, libertad de expresión no es libertad de intromisión, ni de exclusión, ni de agresión. No es una libertad para herir sensibilidades. Tampoco para insultar. Todo lo contrario. Es una libertad y un derecho a manifestar libre y públicamente, por cualquier medio, una opinión, un pensamiento o proponer una acción. Pero siempre desde un respeto, porque la libertad de uno termina justo cuando empieza la del otro. Y ahí radica el problema: arremeter en lugar de informar. Tampoco el diario Jyllands-Posten calibró hace años la desproporcionada repercusión que iba a tener la publicación de las viñetas del profeta Mahoma con un turbante-bomba. No supo respetar a esa cultura y religión que defiende con sangre sus creencias y siempre se ha sentido víctima de Occidente. Equivocados o no, muchos de ellos son así. Fundamentalistas, fanáticos y excesivamente viscerales. Y lo sabíamos.

«La libertad es el derecho de hacer lo que no perjudique a los demás» (Lacordaire)

Si desde muchas redacciones se cuida con detalle el no publicar imágenes ofensivas de menores, editar con prudencia los titulares, mimar los textos y respetar en lo posible a las personas, instituciones y la democracia, no acabo de entender la falta de respeto mostrada por este tipo de publicaciones. Haciendo un mal uso de su libertad de expresión, en mi opinión, siguen golpeando a toda una creencia religiosa que practican cientos de millones de personas. Estamos en tiempos del todo vale y muchos se han olvidado de la deontología periodística, es decir, informar desde la ética. ¿Y que es la ética? En periodismo es, fundamentalmente, respeto a la verdad, a las ideas y a las personas [en este caso a los seguidores del Islam].

Mientras en Occidente resolvemos estas trifulcas mediáticas en los tribunales, en muchos países musulmanes optan por un inaceptable radicalismo y una violencia ciega. No les gusta nuestro humor, y menos el referente a su religión. Por unas viñetas irrespetuosas, el caso Mahoma ha vuelto a saltar por los aires. Estúpida forma de cargar las tintas.

A modo de ejemplo: El N° 1099 de Charlie Hebdo trivializaba sobre la masacre de más de mil egipcios publicando una portada con un musulmán acribillado mientras trataba de protegerse con el Corán. Las palabras son inflamables: «Matanza en Egipto. El Corán es una mierda. No detiene las balas»…

Si esto es humor, si esto no es ofender a una religión con más de 1.500 millones de seguidores, apaga y vámonos.


*Post publicado en La Huella Digital