¿Existe una felicidad mejor que otra?
Psicología reflexiva
A veces queremos convencer o mejor dicho, queremos imponer a los demás el gusto por nuestras actividades. Queremos que sigan nuestro camino o que intenten nuestro estilo de vida. Nos confundimos y creemos que la felicidad es objetiva; es decir, pensamos que surge del exterior, que está en los objetos. Como si las actividades que hacemos y las cosas que tenemos tuvieran una cantidad de felicidad en sí mismas.
Queremos convencer a los demás de que:
consigan un trabajo como el nuestro

visiten los lugares a los cuales hemos viajado

compren lo que nosotros tenemos

aprecien el arte que nos gusta

practiquen las actividades recreativas que nos satisfacen

compartan nuestra filosofía de vida

Ahora piensa que eso que hace cada uno de nosotros con los demás, también sucede a la inversa. Los demás nos quieren convencer de vivir de acuerdo con su estilo de vida y todo esto parece como si compitiéramos para demostrar quién es más feliz. Parecemos más preocupados en imponer nuestro estilo de vida a los demás y no logramos entender que una persona puede ser feliz haciendo algo completamente distinto a lo que nosotros hacemos.
Cuando vivimos la felicidad mayoritariamente objetiva, nos esclavizamos tratando de ser felices a partir de lo que la gente cuenta. De este modo tenemos momentos de felicidad breve y superficial porque, al obtener eso que hace feliz a la gente (como no necesariamente corresponde con nuestro deseo), enseguida nos ponemos a buscar el siguiente objeto de felicidad. Es como si correteáramos a la felicidad y en cuanto la rozamos se nos escapa y se nos hace inalcanzable plenamente.
Si sientes que llevas gran parte de tu vida correteando la felicidad, tal vez es porque te has centrado en buscar sólo la felicidad exterior y has escuchado poco tus deseos internos, así que pregúntate, ¿la felicidad que ahora busco está basada en mí o en los demás?
No diré que la felicidad es completamente subjetiva (que depende exclusivamente de cada persona) porque también es cierto que como seres sociales siempre estaremos influidos por el Otro. Incluso es importante reconocer que una felicidad equilibrada también estaría en movimiento o sería de cierto modo “inalcanzable” puesto que su búsqueda hace que los individuos nos movamos y tengamos voluntad. La diferencia sería que no estaríamos detrás de una zanahoria colectiva, sino detrás de una trascendencia personal con lo que tendríamos momentos más plenos de felicidad.
Al buscar la felicidad verdadera o la que cada individuo defina, tendremos momentos de felicidad más plena, no trataremos de imponer nuestros gustos o nuestra felicidad a los demás, seremos más respetuosos de nuestras diferencias y así tendremos una mejor convivencia social.
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