Facebookless

#JuevesdeConfesiones

Cuando recién salió Facebook yo estaba en la prepa, no me llamó la atención en absoluto hasta que sentí que me estaba perdiendo todo por no tenerlo. Todo comenzó porque la novia de uno de mis amigos sacaba fotos de todas y cada una de las reuniones que había, no importaba si nos juntábamos para ver el futbol, para comer alitas o para ir a una fiesta, ella sacaba fotos de todo y de todos y lo hacía parecer la cosa más cool y divertida.

Pronto comencé a sentirme excluida, todos llegaban a chismear sobre los comentarios o la cara de fulanito en tal o cual foto. Todos se maravillaban porque habían logrado captar el momento exacto en que alguien se había caído durante la fiesta.

No solo eran las fotos, también eran los bumper stickers, qué si tal o cual frase, qué eran lo más chistoso, qué quien tenía más, era lo mejor en ese momento tener tu muro tapizado de bumper stickers. Así que no me quedo otra opción más que abrir Facebook porque sino pues me iba a quedar excluida de todas las platicas, porque si, Facebook acaparaba todas las conversaciones.

Pronto comencé a recibir solicitudes de gente que ni conocía, yo mandé varias a dos que tres personajes medio famosos porque pues era la novedad, todo transcurrió muy normal, ya podía entrarle al chisme, ya podía poner bumper stickers y escribirles a mis amiguitos de Facebook.

Eventualmente ya en la universidad me la pasaba viendo las fotos de mis compañeritos nuevos y posteando fotos o canciones. Luego me agarró el momento de subir todo lo que hacía, fotos de mí, de mi comida, de TODO. Esto último se convirtió en algo peligroso porque solo estaba buscando más likes y más comentarios que me subieran el ego.

Realmente Facebook no era algo útil, me hacía perder mucho el tiempo y enterarme de cosas que a veces no quería saber, así que lo cerré por aproximadamente 7 meses. Después de ese tiempo lo abrí de nuevo y todo era igual que antes, fotos de lo que comen, canciones, artículos mensos y fin.

El único momento donde Facebook me fue útil fue durante la tesis, porque tenía un grupo con todas mis compañeras y por ahí nos poníamos de acuerdo para muchas cosas. Uno de nuestros asesores a veces nos avisaba cosas por Facebook, era un poco más funcional que mandar correos con el pretexto de “es que no me llegó”, porque pues todos ven Facebook.

Cuando se terminó la tesis seguí con Facebook, pero cada vez perdía más el tiempo, solo me pasaba chismeando o en la página de Facebook de Buzzfeed o en la de Buzzfeed food o viendo que hacían los demás, así que tomé la sana decisión de cerrarlo.

Cuando llegué a trabajar a la agencia X, me pidieron mi Facebook para taggearme en las fotos de los cumpleaños, les dije que llevaba casi un año sin Facebook y casi mueren de la impresión. Una de las chicas de la agencia alegaba que era algo súper útil para que la gente supiera que estaba viva; claro, como si no tuvieras un teléfono o una casa donde pudieran buscarte para ver si estás viva.

Así que hola, soy Ana, llevo un año sin Facebook y no lo necesito ni el me necesita a mí, no me ha frenado de nada, sigo sabiendo de la gente que me importa porque tengo sus teléfonos o correos o los sigo en alguna otra red social. Así que mijos, no se engañen, si Facebook les quita mucho el tiempo ciérrenlo, se siente chingón no tenerlo y la gente puede saber de ustedes por otros medios.

A.