Filósofos del siglo XXI

Percibimos la realidad a través de abstracciones construidas por el hombre para señalar conceptos imposibles de sintetizar. Llamamos a eso lenguaje. Pero el mundo es otra cosa. El mundo se encuentra en la capa de lo real, mientras que nosotros hablamos y pensamos en una capa abstracta (versión minimalista de la realidad). La existencia de esa capa establece un límite para nuestra capacidad de producir ideas, de ejercer el pensamiento.

A medida que descubrimos la existencia —y luego la naturaleza— de la capa abstracta, desarrollamos una mayor capacidad de entendimiento de nuestro entorno. Esa capacidad de entendimiento nos permite modificarlo, reconstruirlo. Pero ¿reconstruimos nuestro entorno real o su versión abstracta?

La capa abstracta es impenetrable, es un cristal blindado a través del cual vemos al mundo. Cuando creemos que modificamos el entorno real estamos en verdad modificando esa ventana, como si pintáramos un arcoíris en el vidrio para embellecer el paisaje que nos ofrece la realidad. Pero la capa abstracta es más compleja que una simple ventana transparente sobre la cual se pintan dibujos. Cada abstracción que construimos actúa como la elección de una perspectiva, de un filtro polarizador, de una determinada profundidad de campo, y así con infinitos modificadores, generando verdaderas ilusiones ópticas.

Pensar de manera abstracta no es una tarea fácil. En los siglos pasados, los que mejor ejercieron esa tarea fueron aquellos que tenían un alto grado de conocimiento y dominio del lenguaje. La creación misma de nuestro lenguaje es la máxima expresión del pensamiento abstracto. Se creó un mundo paralelo al real, en el que los objetos se materializan a través de los nombres y atributos que les damos. Dominar el lenguaje (siendo más que un simple usuario) era dominar el pensamiento abstracto. Los filósofos formularon e intentaron responder preguntas esenciales para la comprensión de la realidad. Se propusieron decodificar el mundo a través del lenguaje, deconstruirlo.

La decodificación de la realidad —o la creación de representaciones abstractas del universo— es llevada a cabo hoy en día por los profesionales de la informática. Cada sistema informático es una representación abstracta de una porción del universo, donde los objetos reales se ven reflejados en el código a través de entidades con nombres y atributos. Al igual que el lenguaje, los sistemas informáticos son una capa abstracta que se ubica entre nosotros y la realidad.

Día a día hay un informático observando el mundo y creando abstracciones para reflejar la realidad en el plano virtual, ejerciendo la filosofía de manera anónima. Aquellos informáticos que decidan cambiar el soporte de sus creaciones, mudando sus abstracciones desde el código hacia la prosa, tendrán la oportunidad de realizar un valioso aporte a la búsqueda de respuestas acerca del mundo que nos rodea, y por lo tanto a la filosofía del siglo XXI.