¿Fuera Uber?

Taxistas protestan contra Uber afuera de la PGJDF

¡Fuera Uber!: taxistas del DF

Estos dos últimos días, hemos estado leyendo sobre la protesta que los taxistas de la Ciudad de México llevaron a cabo frente a la Procuraduría General del Distrito Federal para exigir que a Uber y Cabify, dos aplicaciones que proveen servicio de transporte, conectando choferes particulares (y en algunos casos taxistas) con clientes, se les prohíba seguir prestando dicho servicio. Daniel Medina, dirigente de la Asociación de Taxistas Organizados del Ciudad de México (TOCDMX), alega que estas dos aplicaciones móviles -aunque hay muchas más en funcionamiento-:

“van en contra del artículo 258 de la ley de movilidad y las calificó de ilegales, inseguras y dañinas para el negocio del gremio.”

Dicho artículo especifica lo siguiente:

Artículo 258.- Comete el delito de transportación ilegal de pasajeros o de carga, el que sin contar con la concesión o permiso expedidos por la Secretaría para tales efectos, preste el servicio público, privado o mercantil de transporte de pasajeros o de carga en el Distrito Federal.

En países como Bélgica o Colombia se ha determinado que Uber es ilegal y por lo tanto no puede operar. ¿Por qué? Porque para ejercer como prestador de un servicio de transporte se deben pagar licencias, seguros (en caso de accidentes), pasar controles; todo un conjunto de trámites que además de ser tediosos, pueden llegar a costar una fortuna.

La cuestión es que en otros países, el servicio “oficial” de taxis, te puede llegar a sorprender con unidades de lujo, con taxistas que han pagado una considerable suma para poder manejar un vehículo que a todas luces cumple con las normas indicadas por su país y que brindan un servicio aceptable. En México, la historia es otra cosa.

En el 2011, de acuerdo a datos de la PGJDF, se reportaron 1,850 denuncias por asaltos a bordo de un taxi -un crecimiento de 139% en solo 5 años- aunque para 2013 las cifras se han reducido, no se sabe exactamente el número de delitos que se cometen, ya que no todas las personas presentan una denuncia. En 2014, un estudio realizado por SmartTaxi, arrojó que las ciudades más peligrosas del mundo para abordar un taxi son la Ciudad de México y Bogotá, y que en la capital de México circulan aproximadamente 40mil unidades piratas.

Las apps de transporte amenazan a un gremio que se rehusa a la adopción de tecnología, al mejoramiento de su servicio en general, y del que escuchamos muchísimas historias (algunas de terror); solo falta darse una vuelta por la cantidad de artículos que hablan de la disputa TAXISTAS vs UBER, para darnos cuenta de lo que los habitantes del DF viven a diario con el servicio tradicional.

Quejas contra Uber, honestamente he leído muy pocas, y algunas tienen que ver mas con un error en la app, una cancelación de servicio, pero no con asaltos, trayectos más largos a propósito, violaciones, al menos en la Ciudad de México.

El líder de los taxistas menciona que estas aplicaciones son inseguras, ¿más que los taxis?, valdría la pena que se tomaran la molestia de saber como funciona Uber y otras aplicaciones para entender el porque preferimos usar este tipo de servicio. De entrada, a los choferes de Uber se les pide lo siguiente:

  • Que estén dados de alta como persona moral en el Servicio de Administración Tributaria (SAT), así podrá cobrar por el servicio y pagar impuestos
  • Tener un auto de gama media o alta modelo 2008 en adelante; color negro, y tener radio y aire acondicionado
  • Realizar un examen de habilidades de manejo. (Registro en línea y llamada para hacer la prueba)
  • Examen toxicológico o antidoping: Estos exámenes deben aprobarlos independientemente de haber aprobado el examen de conocimientos
  • Exámen psicológico
  • Presentar carta de antecedentes no penales federales* (actualización)
  • Contar con seguro de gastos en caso de accidente, que sea de cobertura amplia
  • Tener licencia de conducir vigente
  • Aprobar una entrevista presencial con Uber

Respecto a la queja de uno de los choferes en la protesta de ayer, argumentando que ellos no se suman a este tipo de servicio porque no les alcanza para un teléfono con esas aplicaciones móviles, Rodrigo Arévalo en entrevista para CNNExpansión dijo:

“Siempre les damos el teléfono, un iPhone con la app de Uber precargada y un plan de datos pagado por nosotros. Es un gasto muy importante y nosotros lo cubrimos independientemente del teléfono que ellos tengan”

Si bien estamos frente a un aparente hueco legal que aún permite operar a estas apps en territorio mexicana, sería bueno que el gremio de taxistas entienda que en una sociedad donde la tecnología está integrada prácticamente en cada parte de nuestra vida (pago de servicios online, banca electrónica, apps de entregas a domicilio de cualquier cosa, de lavandería, de supermercado, de bebidas alcohólicas), el hecho de que aparezcan opciones que nos hagan sentir mucho mas seguros en nuestros traslados, con las que tengamos la certeza de saber que persona será la responsable de tal viaje (así sean 6 cuadras), y que podamos hacer el pago con cualquier billete sin escuchar: ¿no trae cambio joven/señito? o incluso con Paypal o tarjetas de débito y crédito, nos hace elegir mil veces Uber u otros servicios por encima del taxi que tenemos que tomar en un sitio o en la calle, donde incluso podemos pasar hasta media hora parados porque algunas unidades simplemente no desean llevarnos: “uy, no me queda joven”, “chale señito, no voy para allá”, “ya va a ser mi hora de entrega”, o si nos llevan, tener que escuchar: “¿Por dónde?” (usted es el taxista, y yo, no quiero ser su copiloto), “¿Y si nos vamos por X?” (nuevamente, usted es el taxista y si al subirme yo no le indique una ruta específica, entonces usted queda a cargo de tomar una decisión), “Fíjese que primero tengo que pasar a X” (me vale dos rábanos, usted me presta el servicio y después hace lo que se le hinche la gana).

¿Fuera Uber? Fuera el mal servicio, el abuso en los cobros, las unidades en mal estado, la corrupción de los sitios, uniones y gremios de taxistas que ahora si, con competencia, prefieren pedir que un mejor servicio deje de funcionar porque les afecta. ¿Y los clientes no podemos opinar?

Mientras tanto, esperemos la respuesta del Gobierno sobre esta situación, y en la que está mas que comprobada que la tecnología les está “comiendo el mandado”, ya que Uber, a pesar de ser solo un medio, una plataforma para enlazar a choferes y clientes, está evitando la burocracia de una forma efectiva y además preocupándose por algo muy importante: prestar un servicio de calidad.

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Quizás era muy pequeña cuando se empezó a usar el correo electrónico, ¿pero alguien sabe si los carteros protestaron contra el email en aquella época?

Si tienes una historia de taxi, una experiencia, buena o mala, compártela conmigo y la publicaremos en HistoriasDeTaxis.

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