Hoy no

Aquello que se queda:

Me agradan los finales de lo que sea. La atmósfera se torna nostálgica y en arrebatos de inconsciente positivismo se tiene la certeza de que todo estará bien. Que el camino se hará más ancho. Que la vida, el karma o lo que sea, nos hará justicia. Que al final, no todo está tan mal.

Esta vez no guardo rencores y al parecer, tampoco la nostalgia me hará compañía. Me siento a nivel, rápido pero un poco más sabio. Más maleado. Ahora albergo menos ilusiones. En cambio, éstas se vuelven más palpables.

Por ello, a todo aquello que se queda atrás, al tiempo, a las personas, a los amigos y no tan amigos, confidentes, los secretos, proyectos, lazos de sangre, sueños, víctimas y victimarios, lo que fui, lo que soy y lo que seré… Gracias. Pudo ser mejor, pudo ser peor. No todo acaba aquí. Pero de cara al nuevo comienzo, al nuevo año y el reinicio del eterno conteo, debo confesar que estoy cansado. Quizá no me queden más fuerzas.

Por lo tanto escribo esto a modo de despedida. Tan sólo quiero ser. Dejarme llevar por la corriente del riachuelo y mantener el flote. Quién sabe, tal vez termine acostumbrándome.

Hoy no. Mañana, ya veremos.

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