Hoy renuncié

11 octubre, 10:05 p.m.

Algún momento después de las 5 p.m. del miércoles 30 de septiembre, 2015. Me encuentro en la oficina de mi jefe dejándole saber que renuncio.

La razón de mi renuncia: la forma de trabajo de esta empresa ya no se alinea con mi forma de ver el mundo y con lo que creo debe de ser un espacio de trabajo, y tengo un par de proyectos personales que quiero desarrollar.

Hace mucho que no me sentía así de emocionado, libre, vivo.

Para quienes me conocen, mi renuncia no los toma por sorpresa. Es algo que ya se venía cocinando, sin embargo el universo se alineó de tal manera que el único paso a seguir era proclamar mi libertad.

Un día después le platicaba toda la historia a Sergio (luego les contaré de él), de cómo me sentía, la noción de renacer, de ser libre, de saber que tengo el control de mi vida, lo cual me emociona y me causa ataques de pánico a momentos.

Él sonriendo me dijo: Will en caída libre.

Me gustaría que más personas pudieran sentir lo que siento ahora —le dije—, sé que esto de ser independiente no es para todo mundo, pero para los que sí, estaría cool que sintieran lo que ahora siento.

Sergio se quedó pensativo, por su mirada supe que estaba tramando algo. ¿Por qué no le cuentas al mundo lo que pasa después de que renuncias? —preguntó.

—Esa idea está muy… ponchada —fue lo único que atiné a responder—. Lo pensaré.

—No lo pienses, sólo hazlo —dijo con su clásica cara seria—. ¿No quieres que más personas sientan lo que ahora sientes?

—Tienes razón —respondí pensativo.

Al día siguiente compré el dominio y el espacio para que mi blog tuviera casa. Un día después usé los conocimientos que he adquirido en WordPress y armé mi blog.

Eso fue el 3 de octubre, y no había escrito nada por más de una semana.

¿Por qué no escribí nada cuando ya todo estaba listo para que lo hiciera?

La respuesta: porque suelo sabotear lo que es importante para mí.

¿Cómo lo sé?

Porque me he dado cuenta que siempre que estoy a punto de dar ese paso definitivo, una fuerza invisible trata de detenerme. Sé que tú lo has sentido también. Te distraes, procrastinas, todo lo que tiene que pasar para que no avances, pasa. Y entre más importante sea para ti avanzar, más fuerte es la mano invisible tratando de detenerte.

So, aquí estoy, vaciando mis palabras, es mi primer post, el inicio de una nueva vida. El viaje será intenso y me emociona sobremanera.

Si quieres saber cómo es la vida de un ingeniero que renuncia después de cinco años a su puesto en un corporativo multinacional para perseguir sus sueños, ya sabes dónde encontrarme.


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