Kitopía II: Prodots

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La historia continúa en este pequeño fragmento.

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Estamos en Kitopía un día como cualquier otro, la gente va caminando hacia el trabajo, en bici hacia el interhop para coger un tren, otros están en los túneles de camino al interhop para salir a la carretera, pero en todos estos lugares hay prodots. Frank Holey estaba seguro de que estas inteligencias serían la clave para que todo funcione y más de quinientos años después estaría orgulloso de lo mucho que han avanzado estos robots en los que el confió el mundo. Los prodots caminan por las calles con libertad. Cuando, por ejemplo, uno entra en una tienda y mira al dependiente, que es un humano, puede reconocerlo, analizar sus perfiles en las redes sociales e incluso predecir sus movimientos y acciones antes de que este las lleve a cabo. Pero cuando el dependiente mira al prodot las cosas cambian mucho. La realidad es que ni siquiera sabe que esta mirando a un prodot ya que tiene apariencia de humanos y son imposibles de distinguir.

En Kitopía siempre han habido problemas y eso no cambió el día que el congreso aprobó la ley de Frank Holey, denominada ley «Podium», y tampoco cambió cien años después cuando a pesar de ser un sistema aceptado y regulado hubo más de trescientas manifestaciones simultaneas en toda la ciudad en contra de la actual situación de los redos, los cuales estaban pasando una intensa crisis por la reciente incursión de los prodots en el mercado laboral, que entonces eran pesadas máquinas que tenían articulaciones similares a las de los humanos pero no se parecían en nada.

Las manifestaciones siguieron durante semanas hasta que después de muchos intentos por parte de la policía de disolverlas, el gobierno hizo un anuncio en el que declaró que se desactivarían los prodots temporalmente hasta que se hallara un modo de implementarlos sin que afectara a la situación de los redos.

Cuatrocientos años después los prodots están perfectamente integrados en la población, ya no hay disputas ni manifestaciones ya que nadie sabe que están activos y nadie puede verlos.