Líbrate del mal destruyendo la ira

Imagina tus emociones como si fueran un río. La lluvia fresca que cae en las montañas forma un río con alegría. Los momentos de sequía significan la tristeza. Y los arrebatos de furia son las tormentas que desbordan al río.

La ira es un mal de nuestro tiempo. Ayer por casualidad observé un video en YouTube. En el video, una jovencita dictadora de 16 años gritaba a los organizadores de su fiesta porque los globos no eran del color que ella deseaba. Una jovencita intentaba denigrar a un ser humano por el color de unos globos. Cuando realidad, su sola presencia resultaba denigrante.

La ira no respeta edades. Te lo demuestro: busca estacionamiento en una escuela por la mañana o intenta circular cerca de ella durante la salida de los alumnos. Madres amorosas se convierten en conductoras iracundas contra el mundo. La ira es un arrebato. La ira es una emoción que debes controlar para no ser controlada o controlado por la misma.

La ira es el mayor nivel de frustración por no obtener los resultados esperados.

Hay un tipo genial al que le debo una cena o por lo menos una invitación para tomarnos una cerveza. Lástima que la dimensión del tiempo nos aleja. Nos aleja más seguimos en contacto. Su nombre es Séneca. Séneca es uno de los filósofos más importantes de la historia. Durante su existencia en el plano del presente, pudo atestiguar las grandes guerras, desastres, conspiraciones y enfermedades que aquejaban al imperio romano. Él era un hombre con grandes recursos por lo que se movía entre el círculo aristocrático del imperio. Séneca observó a los hombres que lo tenían todo, frustrarse más que aquellos que nada tenían. Propuso un tratamiento para la ira: si la ira es la frustración por no obtener los resultados esperados entonces; el bajar nuestras expectativas nos preparará en caso de que las cosas salgan mal.

Esta es una especie de vacuna. Un calentamiento por si las cosas se salen de lo esperado. Te lo explico de otra forma: el que lo tiene todo, espera todo. Y el que nada tiene, nada espera.

Séneca invita a disminuir nuestras expectativas. Un ejemplo práctico es pensar que te correrán del trabajo si llegas tarde a la oficina. Hazlo y te darás cuenta que, los peores supuestos, en realidad son los menos probables. No permitas que la ira te desborde.


Soy bien aburrido. No digo chistes. No me importan los mismos temas que hablan los demás. No leo noticias desde hace cuatro años. Por eso me debes de seguir aquí, en Medium.

Dale un corazón si te agrada. Porque se ven bonitos. Nada más por eso.

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