La arrogancia de sentirse bien

Cuando se pretende arreglar vidas ajenas con una verdad idealizada

Resolver nuestros dilemas de vida debería de hacernos más humanos, empáticos, pero en lugar de comprender mejor a los demás cuando tienen un dilema, pensamos que son problemas menores y enseguida queremos decirles lo que tienen que hacer para que “fácilmente” solucionen su vida. A veces incluso queremos solucionar en los demás algo que nosotros reprimimos.

¡Busca tus sueños!, aconseja alguien que ha sepultado los suyos.

¡Consigue un buen trabajo!, aconseja alguien que constantemente se queja del suyo.

¡Ya deja a tu pareja!, aconseja alguien que desea dejar a la suya.

Los dilemas son algo inevitable en la vida y sinceramente varios de ellos los ocasionamos por falta de decisión o voluntad por lo que a veces son fáciles de resolver, tan fáciles que pueden parecer absurdos para otras personas, sin embargo vivirlos en carne propia puede ser muy complicado. ¡Es cierto! No debería de ser así, no tendríamos que complicarnos la vida, tendríamos que tomar decisiones y saber soltar, pero a veces de verdad se nos complica y ayuda un poco aceptar que esto es muy humano.

  • Deseo fervientemente cumplir un sueño pero me resigno tristemente a vivir sin él y cargo este sentimiento.
  • Odio mi trabajo y me quejo amargamente casi todos los días pero no busco otro empleo y decido vivir enojado.
  • Ya no amo a mi pareja, no me siento pleno a su lado pero decido permanecer en la relación a pesar de mi tristeza.

Cuando estamos atravesando un dilema, a veces nos cuesta trabajo solucionarlo aunque sepamos lo que tenemos que hacer, aunque sepamos la verdad o conozcamos la salida, entonces sufrimos por el dilema y también porque no nos animamos a tomar decisiones. Comenzamos a dudar de nosotros mismos, de lo que hacemos y deseamos. Nos sentimos frustrados, tontos, hartos de la situación, atrapados en ella y esto nos ocasiona un gran desgaste anímico. Pero esto no termina aquí, ya que a este sentimiento de fracaso se suman los “sabios” consejos de personas que saben exactamente cómo arreglar nuestra vida diciéndonos lo que debemos hacer, como si la verdad que nos dicen fuera suficiente para cambiar la situación.

  • ¿De qué sirve decirle al que quiere cumplir un sueño, que busque su sueño?
  • ¿De qué sirve decirle al que quiere otro trabajo, que consiga otro trabajo?
  • ¿De qué sirve decirle al que quiere terminar con su pareja, que termine con su pareja?

El psicólogo de terapia breve y terapia familiar Jay Haley comenta que es probable que un paciente sepa el dilema que tiene y su solución, por lo que interpretarle lo que ya sabe resulta molesto y desgastante. El verdadero problema cuando estamos en un dilema es que no podemos evitarlo y esta es una de las razones por las que buscamos ayuda psicológica.

Incluso en terapia, a veces sucede que los pacientes se resisten a comunicar su verdadero dilema porque ellos mismos creen que puede ser poco importante o absurdo, sin embargo, es preciso comprender que los dilemas psicológicos son igual de importantes.

Los seres humanos somos determinantes, contradictorios, pasionales, racionales, bobos, genios, locos y mucho más. Somos todo de vez en cuando y nada absolutamente. Los dilemas son momentos que pasan, que se superan y si sientes que has tenido bastante desgaste anímico por un dilema psicológico que no cede, no dudes en acudir con un psicólogo que pueda apoyarte para cambiar la situación. Mientras tanto no te culpabilices de más por no ser capaz de solucionar un dilema, no eres el único que a veces pierde el control. Sigue trabajando en encontrar el equilibrio.

Los grandes amigos están para recordarnos lo valiosos que somos cuando estamos en medio de un dilema que nos confunde y daña anímicamente.

#Conócete a ti mismo #Conocerse es amarse

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