Portada de Rafael Albuquerque.

La batalla a trazo y lápiz: Una reflexión sobre la portada de Rafael Albuquerque en homenaje a The Killing Joke.

Soy fanática del mundo del comic desde la infancia. Crecí entre amantes del género — mis tios y mi padre lo son — que desde muy niña, compartieron conmigo su afición. De manera que conozco suficientemente bien los códigos, estereotipos y sobre todo, la manera como se concibe el mundo y se traduce en imágenes del mundo de la novela gráfica. Aún más, durante buena vida parte de mi vida he admirado la forma como los autores de comic son capaces de recrear y construir historias complejas y de alto contenido simbólico a través de sus obras. Una percepción sobre el comic que suele menospreciarse y peor aún minimizarse por su interpretación como producto “pop” o incluso simple entretenimiento venial.

De manera que cuando supe que el artista Rafael Alburqueque homenajearía a la extraordinaria y fundacional “The Killing Joke” de Alan Moore con motivo del 77 aniversario de DC comic, sentí una profunda curiosidad. Después de todo, la historia es quizás uno de las obras más poderosas y simbólicas en la historia del género y además, un ejemplo fidedigno de la capacidad del Comic para resumir ideas complejas en planteamientos sugerentes y profundamente metáforicos. No es una obra de lectura sencilla, por supuesto. Alan Moore, célebre por crear universos complejos, despiadados y crueles elaboró para The Killing Joke una trama oscura que transformó para siempre la tradicional historia de Batman. El autor logró analizar la locura, maldad y el bien y el mal desde una perspectiva ambigua y sobre todo, compleja que apartó de los habituales planteamientos de la bondad y la transgresión moral a la narración. No sólo analiza la historia del Batman y el Joker como paralela — dotándoles de una profundidad argumental inédita — sino que plantea la novedosa idea que ambos sufren de un tipo de locura — en la medida que la transgresión anárquica sea considerada como tal — pero canalizada de manera distinta y contradictoria. Mientras el Joker asume la violencia como herramienta para expresión de su profunda enajenación, Batman decide hacerlo a través de un estereótipo distorsionado del héroe. Entre ambos plantamientos, hay una línea que sostiene la visión paralela de los personajes: una especie de reflejo maltrecho de quienes pudieron ser y quienes definitivamente, rechazan convertirse. Una y otra vez, Moore reflexiona sobre la naturaleza humana y sobre todo, sobre los elementos que hacen al hombre moralmente comprensible. E incluso, como la idea básica sobre lo que creemos es el bien y el mal puede resultar ambigua en condiciones extremas. Todo un tratado existencialista sobre la razón y la locura, el poder y la necesidad de rebelión.

Una de las escenas que suele producir mayor incomodidad dentro de la historia de The Killing Joke, es la tortura y violación de Bárbara Gordon, Bat Girl en el Universo del Comic. Moore plantea la agresión de una manera espeluznante: es un acto de vejación de profundas implicaciones psicológicas que no sólo afecta a la victima sino a la estructura fundacional de la historieta. La violencia sexual — que Moore muestra sin atenuantes — no sólo tiene el objetivo de formar parte de la trama sino de sostener toda una serie de crudas reflexiones sobre la cordura, la humanidad y hasta que punto, somos capaces de valorar los atributos de la razón humanas en condiciones tan deplorables. El Joker somete al comisionado Jim Gordon — padre de Bárbara — a la impensable tortura de mirar el cuerpo torturado de su hija y es a partir de ese punto de inflexión, en que la historia del Comic toma un rumbo desconocido hacia un tipo de reflexión filosófica desconcertante. Una trama que desconcertó a los lectores de su época y convirtió al ejemplar no sólo en una joya de coleccionista sino en una obra esencial dentro del mundo del Comic y la construcción de la narracción gráfica.

No me sorprendió por tanto, que Rafael Albuquerque decidiera mostrar a Bat Girl junto al Joker en su portada homenaje. La terrible e inolvidable escena de su agresión forma parte del imaginario esencial de la obra homenajeada y además de eso, es definitiva e imprescindible para conocer el desarrollo de la narracción y el punto de inflexión que Moore quizo construir a través de ella. Lo que sí me sorprendió fue el escándalo posterior y sobre todo, las acusaciones de “sexismo” y “violencia sexual” para la portada. Finalmente, la obra fue retirada — a petición del artista — aunque la polémica continúo debatiendose en redes sociales y Bloggers especializados. El planteamiento central del escándalo analizaba la inquietante consideración que la portada de Alburqueque intentaba glorificar una agresión sexual y también, una de las escenas de violencia sexual más crudas en la historia de DC comics.

— ¿Ya viste la portada de Rafael Albuquerque? — me comenta mi amiga G., con quien he compartido afición y reflexiones sobre el mundo del Comic — es toda una alegoría a la violencia.
— En realidad se trata de un homenaje a un momento crítico de The Killing Joke , que es una obra netamente violenta — le respondo. Mi amiga me dedica una mirada sorprendida.
— Se trata de un elemento cultura que glorifica a la mujer objeto y a la mujer agredida. Es “permisible” porque el Joker es un villano que despierta admiración. De manera que está bien que pueda violar y torturar a una mujer.

Miro la portada. En ella, Bárbara Gordon — llevando su icónico traje como Bat Girl — aparece maniatada y frágil, el rostro cubierto de lágrimas. El Joker la sostiene, apuntandola además con una arma de fuego. Además, le ha dibujado en el rostro una sonrisa demencial — simbolo del personaje — con lo que supongo es sangre. La imagen es perturbadora y me produce una inmediata incomodidad. Pero sólo es el reflejo del argumento que analiza al detalle The Killing Joke, con escenas que no sólo no dejan duda que la violación de Barbara Gordon es un giro argumental imprescindible sino que convierte la historia en algo más turbio y perturbador de lo que hasta entonces había sido. En otras palabras, la portada sólo resume lo que el comic muestra.

— Alan Moore disfruta de la violencia sexista — se queja G. enfurecida — todos sus personajes femeninos son victimas o están a punto de serlo. Y lo de Bat Girl fue una provocación.

De hecho, Alan Moore es conocido por sus argumentos basados en crear situaciones límites para sus personajes. De hecho, no hay uno sólo de sus trabajos gráficos que no sea desconcertante y destructor de elementos comunes a toda novela gráfica. Más aún, Moore insiste en la crítica social, incluso en su etapa más comercial: En más de una ocasión, su aproximación al Comic ha sido considerada como un debate de ideas, más que una reflexión dramática. La mayoría de los guiones del autor son críticas directas a elementos culturales muy concretos, como el sexismo, el pro capitalistas de la época y la hipocresía política. Para Moore el comic es un instrumento de debate ideológico, antes que una obra exclusivamente simbólica.

— La violencia sexual ha sido parte de muchos planteamientos culturales y Moore lo describe como parte de esa comprensión del bien y el mal, no como un hecho que deba celebrarse — opino — The Killing Joke se basa en la lucha del bien y el mal, no en la violencia sexual.

— Pero mostrar a Barbara Gordon, una heroína “secundaria” como la victima del Joker y sobre todo, de una agresión semejante es dejar claro que se trata de una mujer en riesgo en un universo masculino.

Es cierto y a la vez, no lo es tanto. He escuchado el mismo planteamiento antes y aunque hay un elemento de infravaloración de la imagen femenina en varios Comic, el hecho es que también, las novelas Gráficas suelen reflejar la cultura de la cual proceden. Por tanto, el cierto que la mayoría de las heroínas de los comic — incluso las más poderosas y las simbólicas — parecen encontrarse constantemente en peligro. No obstante, el argumento de The Killing Joke no sólo desborda esa idea de la Heroína al borde del peligro sino que transforma la relación entre héroes de una manera traumática. Ya por la época, se le acusó a Moore de desconsiderado y brutal. El autor se limitó a decir que un Villano “hace lo que debe hacer” y más aún, “la manera como construí la historia deja claro que el Joker es un villano, un desequilibrado peligroso y no sólo un caricatura del mal”.

De hecho, el comic profundiza con cuestionable morbosidad sobre la naturaleza del bien y el mal. La violación de Bárbara Gordon es uno de los elementos más desconcertantes de esa visión temible del bien tan semejante a la crueldad. Ambos extremos usando las mismas armas y analizando la perspectiva del castigo desde un concepto muy similar. Palabras más , palabras menos, para Moore el bien y el mal son indistinguibles y además, comprendidos de una manera ambigua bajo la noción que sólo se trata de un punto de vista. Por tanto, para el autor la violencia sexual que sufre un personaje femenino no es una promoción de la agresión, sino otra de las consecuencias del mal — o la indiferencia del bien- en medio de una batalla de abstracciones morales poco importantes.

— Moore puede ponderar sobre la violencia real y asumirla como inevitable — me dice mi amiga — pero la portada de Albuquerque carece de profundidad. Sólo muestra la debilidad, no la fuerza.

Un planteamiento razonable y que parece resumir las opiniones que provocaron el retiro de la portada, incluso antes de su publicación. Y es que Alburqueque parece haber tocado un punto sensible. A pesar de que se basa en una obra profunda y argumentalmente complicada, la imagen sólo muestra lo que podría considerarse una explotación comercial de la agresión sexual. Después de todo Bat Girl, treinta años después de la publicación de “The Killing Joke”, se ha convertido en un símbolo por derecho propio, en un Comic alegre y divertido al que se le considera responsable de haber atraído al público femenino al mundo de Dc Comics. La portada, por tanto, con toda su carga de simbolismo y su aterradora visión sobre la maldad, parece mostrar al nuevo símbolo de lo femenino dentro del Universo del comic actual, sometida a un tipo de violencia perturbadora.

Aún más, Albuquerque parece haber equivocado el método y quizás el momento histórico para su creación artística. No sólo las recientes heroínas del comic se mueven en un Universo brillante y dirigido a un publico mucho más joven que sus antecesoras sino que además, el análisis sobre el punto de vista de la mujer en el comic se ha transformado. Mientras Moore asumió a Bat Girl como la victima propiciatoria en un Universo netamente masculino, la Bat Girl actual es una metáfora de poder femenino dentro de un sistema comercial que busca atraer a un publico nuevo a sus filas. Así que con su portada, Albuquerque no sólo parece haber ofendido a un planetamiento específico sino a toda una nueva generación de lectores (y especialmente lectoras ) cuya percepción sobre el comic es radicalmente distinta a la que fue hace treinta años.

De manera que con toda probabilidad, la Portada de Albuquerque contradijo no sólo la idea de la mujer que deja de ser un elemento marginal y sexualizado para convertirse en un héroe por derecho propio, sino que además analizó la idea de la victima desde una perspectiva incorrecta para el momento comercial que atraviesa la casa editorial. ¿Habría sido distinta la reacción si en lugar de mostrar a Bat Girl como una victima, el obra hubiese mostrado a la manera como se concibe el poder femenino hoy? ¿Quizás con el Joker atado, aterrorizado, humillado? ¿Hasta que punto podría haber afectado la idea sobre el personaje — y sus implicaciones en el Universo de DC comic — una interpretación totalmente nueva sobre su personalidad?

La polémica continúa. ¿Es la portada de Alburqueque una promoción a la cultura de la violencia? ¿Es una muestra de celebrar la cultura de la violación bajo la justificación del homenaje? La respuesta no parece ser tan sencilla: La discusión parece aumentar y dirigirse directamente hacia la manera como la portada demuestra que la imagen femenina sigue infravalorandose, no sólo en el mundo del Comic sino también, a nivel general dentro de la cultura pop. En el foro Comic Book Resourches el debate incluso analiza el hecho de por qué Alburqueque — o mejor dicho, su pieza artística — parece haber despertado una reacción semejante, cuando de hecho el personaje del Joker se ha convertido en un símbolo de agresión y violencia. ¿Se trata que en esta ocasión la portada fue demasiado lejos en la mirada sobre la heroína en riesgo que suele popularizar el Comic o que Albuquerque tocó un punto incómodo dentro de su concepción simbólica. ¿Era el momento cultural apropiado para regresar a la mujer victima después de construir una renovada imagen de la heroína?

Por ahora, la portada ha sido retirada y aún no se muestra la pieza de arte que le sustituirá. No obstante, la polémica deja muy claro que la percepción sobre el Héroe, el Comic y su repercusión se ha transformado en algo más que un mero simbolo, quizás algo más cercano al debate cultural. ¿Podrá el Comic tal como lo conocemos sobrevivir a la nueva visión conceptual que se espera de él? El debate sobre la portada de Albuquerque no sólo deja dudas al respecto sino que además, pone en tela de juicio, el futuro del discurso del comic desde el punto de vista actual. Una discusión que parece se extenderá hacia nuevas implicaciones que apenas podemos adivinar.

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