Un escándalo, la beca literaria de la diputada federal Laura Esquivel para escribir su nuevo libro (¿?)

Al físico cuántico Jesús A. Castañeda, in memóriam.

Martí Batres, Laura Esquivel y Andrés Manuel López Obrador.

¡Olvídense de las becas del Fonca! Con permiso de Martí Batres, la diputada federal del partido Morena, Laura Esquivel, se consiguió la mejor: pedir licencia por tiempo indefinido en la Cámara, «para escribir su nueva novela», la cual le costará al país más de 70 mil pesos mensuales.

Fuente: http://www.elnorte.com/aplicacioneslibre/articulo/default.aspx?id=937183&md5=17d5c6cfa4d6cb10032e741374a9fadf&ta=0dfdbac11765226904c16cb9ad1b2efe

Tras haber sido ampliamente criticada por tejer en su curul, la diputada se justificó en un video con patrañas cuya falsedad me consta personalmente y que —de nuevo, 21 años después—, me corresponde aclarar: dice que cuando estuvo en Nueva York, «con los ocupas, todos tejían». Para empezar, ella nunca estuvo en el movimiento Occupy Wall Street; nunca la vi ahí y nadie del movimiento la vio ni la conoce. Además, no es cierto que todos tejían. (Ello, por no mencionar que no hay comparación entre un movimiento de resistencia antisistémica y una diputada federal en el Congreso de la Unión, y que tampoco debería compararse con Gandhi como lo hizo.)

Laura Esquivel amenaza a Víctor Roura y luego se desdice

No es la primera vez que me toca desmentir a esta escritora protegida e impulsada por Elena Poniatowska (quien le escribió el prólogo a su primera novela). Aquí dejo mi álbum de recuerdos para las nuevas generaciones que no conocen la historia pero piensan que quien se rodea de mafiosos como ella y como Poniatowska no lo es y no tiene ninguna responsabilidad en sus encubrimientos... Tal vez la chifladura más graciosa fue cuando envió una carta al famoso periodista y escritor Víctor Roura un día y, al siguiente, otra… para deslindarse de la anterior. Además, tuve que mandar un desmentido a Proceso, cuando dijo que ella le entregó mi manuscrito a mi editor, cosa que es totalmente falsa, y que no me había leído (por lo que, según ella, recomendó un manuscrito que no leyó).

Ésta fue la reseña que tanto indignó a Laura Esquivel por sospechar que me plagió Un Dios para Cordelia y por señalar graves errores de continuidad de situaciones y vidas de los personajes en el libro, lo que hace pensar que fue escrito entre varias personas.

Desmentido (el comentario sobre la edad es un sarcasmo).

Esquivel rechaza que descuide su trabajo legislativo: «El país sí necesita de gente como yo que lo ame, lo respete y lo represente en el Congreso».

Si bien los embustes de Laura Esquivel hace dos décadas me hicieron pagar el precio de perder trabajos y amistades, ahora le costarán al país 73.910 pesos al mes, pues esa novela que Martí Batres ya le aprobó escribir con el sueldo de los impuestos de los mexicanos tendría que ser una verdadera obra maestra para que redituara y, en caso de que así fuera, la siguiente pregunta lógica sería: ¿quién o quiénes se la habrán escrito? ¿Y a dónde irá a parar el dinero de las ventas que el Congreso financió?

Ella justifica todo esto diciendo que, al igual que los demás diputados, entrega la mitad de su ganancia a proyectos educativos de su partido político, Morena, pero no hay ninguna prueba de tal hecho. Sólo queda confiar en la fe de los afiliados, y no se da cuenta de que, por loable que resulte, el donativo es una opción discrecional; el pueblo no les paga a los diputados de Morena para que pidan licencias y hagan obras de caridad.

Durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, Laura Esquivel ganó el Premio a la Mujer del Año 1992.