Análisis

‘The Hunt’ (2012)

Ya hace mucho tiempo que estaba cansado del cine norteamericano. Películas que te cuentan la misma historia o películas en la que los efectos especiales importan más que un buen guión, incluyendo las del género dramático. Ni que decir ahora que están con la fiebre del remake. Fue entonces cuando decidí pasearme por el cine independiente o cine de autor y descubrir Jagten o The Hunt. Y me alegra haber escogido esta película.

Vivimos en una sociedad enferma. Si no me creen, solo vean estos últimos 6 años y la cantidad de atentados hechos en nombre de la religión o la independencia, casos de violencia doméstica, casos de pederastia que vienen desde la misma iglesia católica, acciones que carecen de sentido hasta el punto de hacernos perder la esperanza en nuestra misma gente y ser desconfiados, ver a los demás con otros ojos y prejuzgarlos de acuerdo a rumores. De eso va de The Hunt.

La película nos presenta a Lucas (Mads Mikkelsen), un hombre apuesto, amable y humilde. Se ha divorciado de su mujer y ahora lucha por la custodia de su hijo Markus (Lasse Fogelstrøm). Ha encontrado trabajo en un pequeño pueblo como profesor en una guardería. Lucas vive la vida normal cuidando de los niños hasta que Klara (Annika Wedderkopp), la hija pequeña de su mejor amigo genera el debacle, ella tiene idealizado a Lucas. Y ante un pequeño malentendido, ella suelta una pequeña mentira que se convertirá en un gigante bulto que alterará la vida en el pueblo. Lo cual condena la vida de Lucas, destruyendo su vida social, laboral y sentimental.

Dirigida por el danés Thomas Vinterberg, quien en 1995 —año en el que se celebraba el centenario del nacimiento del cine de mano de los hermanos Lumière— fundó el movimiento Dogma 95 junto a Lars von Trier. Este movimiento era caracterizado por ser tradicionalista y excluir los efectos especiales o la tecnología. La primera película en seguir estas reglas fue Celebration (1998). Este movimiento tuvo una existencia efímera. El año 2005 desapareció. Sea como fuere Dogma 95 puso las bases para un cine con una propuesta ética, estética y narrativa de calidad. Hoy el cine danés pasa por ser un cine comprometido y libre.

Vinterberg nos pone en un debate moral tocando un tema muy delicado en estos tiempos. Si bien la película trata el abuso sexual de menores, la situación del protagonista nos lleva a otras circunstancias. La película habla del juicio moral y ético y de la sociedad que condena ante los primeros indicios de culpa, que no pasan de ser eso, indicios. Es entonces donde empieza la caza del más inocente. Aquellos que son sus amigos le cierran la puerta de lo que antes era también parte de su hogar, y sus vecinos le dan la espalda. Lucas recibe el deprecio total de la sociedad y sólo logra sobrevivir con el apoyo de su hijo.

Nosotros sabemos que Lucas es inocente, y todo lo que vemos nos parece injusto. Pero la película se encarga de mostrarnos la respuesta a la pregunta: ¿Y si es culpable? Primeramente nos muestra la postura más compleja, la de el mejor amigo de Lucas, Theo (Thomas Bo Larsen). Él no sabe como actuar ante tal suceso, por un lado está totalmente destruido porque se trata de su mejor amigo y trata de creer en él, por otro vemos que debido a la presión de su familia se ve obligado a tratar con rudeza a Lucas, lo amenaza con golpearlo, sin embargo no lo hace. Vemos como recurre al silencio varias veces al no saber qué hacer exactamente. Por otro lado tenemos la postura de una madre. Una madre protagonista que se echara la culpa de por qué ha podido pasar lo que ha pasado. Pero también nos podemos encontrar con otra postura que es la de la madre espectadora que a buen seguro piensa si eso me pasa a mí, lo mato.

Las actuaciones son espectaculares. Es difícil pensar en otro actor que no sea Mads Mikkelsen para interpretar el papel de Lucas. Es soberbio, creíble y muy convincente, creo que la mayoría concuerda con que la escena de la iglesia es la mas hermosa de toda la película. También no debemos olvidar a la niña Annika Wedderkopp que también se lleva mis aplausos en toda la película. Hasta la forma de mirar a la cámara y lo mohines que hace al ser interrogada como si fueran tics, son prodigiosos.

Al final Vinterberg nos entrega una película dura, brutal e impactante. El guión es impecable, una historia muy bien construida que cuenta con unos personajes muy bien diseñados. El logro más destacable del director es el uso de imágenes inocentes como el acompañamiento al baño, ver a Lucas jugando con los niños o paseando al perro junto con Kiara. Imágenes que sensibilizan al espectador para que cuando ocurra el problema esas imágenes sigan allí.

Algunos critican el final y dicen que es un final poco acertado y que es como si el director hubiera olvidado toda la historia. Pero para mí es perfecto, una muestra de cómo una absolución no acaba con la sospecha. Siempre habrá una gran mancha en el acusado, sea inocente o no.

Impactante y acertada son los dos adjetivos que se me vienen a la mente para describir The Hunt. Una gran película, relata un drama muy crudo. Vemos a The Hunt con miedo y asco por una acusación sobre unos actos depravados y que, en mayor o menor medida, ofrece un retrato actual de nuestra sociedad.

¡Qué bonito es esto del buen cine!