La envidia sana no existe

Envidia: Sacia por momentos, pero vacía el alma de por vida.

Es como respirar monóxido de carbono, disfrutas el paisaje e inspiras hondo cuál montañero recién llegado al pico más alto, pero no es oxigeno puro, es un gas tóxico. Envidia.

Entonces llenas los pulmones, a la misma velocidad con la que te contaminas, sin perfumes ni colores, en apenas unos segundos. Difícil de apreciar a simple vista, pero sin quererlo ya tienes parte dentro de ti. Envidia.

Resulta gracioso cuando dicen «envidia sana», a todas esas personas siento deciros que: envidia y sano, nunca irán de la mano.

Hacer más invisible la vergüenza o desearlo, por sentirse así.

Que tendrá de placer ese sentimiento tóxico, el cuál provoca que nunca sean felices con el dentro. Sacia por momentos, pero vacía el alma de por vida.

Pienso que el concepto de envidia está muy cerca de actitudes para aparentar ser lo que uno no es, creer ser mejor de esa forma, aunque no estén en lo cierto.

No quiero pensar lo inestable que debe ser el nunca tener claro que quieres. Adoptar gustos ajenos, no tener esencia propia.

Surfear por las olas de la vida sin conocerte.

Amarrarte a cualquier bote salvavidas que pase por tu lado, y por un instante no pensar. Consiguiendo librarte de esa «maldición llamada envidia».

La envidia es mala para la salud.

Se sienten mal, están consumiéndose por dentro queriendo aparentar más, querer vacilar de ser mejores, que todo les va mejor que a ti. Y lo más destacado querrán que te vaya mal siempre, aunque te digan lo contrario y vengan con sonrisas falsas….

La envidia disfrazada de amistad.

Desearán hundirte, desearán que pierdas los papeles, desearán desacreditarte, desearán que no sonrías. intentarán cualquier cosa dirigidos por la envidia aún así, resiste.

Recuerda que tú no quieres respirar ese gas tóxico.

  • Tú que sabes quién eres.
  • Tú que tienes tus gustos.
  • Tú que tomas decisiones.
  • Tú que vives a tu manera.
  • Tú que valoras lo que tienes.
  • Tú que eres insistente.
  • Tú que tienes metas.
  • Tú que quieres mejorar.
  • Tú que no te entrometes.
  • eres feliz.

Detrás de una inmensa lista con infinitas posibilidades, recuerda: Hay que intentar aplicar una filosofía positiva siempre.

Unas de las preguntas sin respuesta son:

¿Qué le he hecho yo? ¿Por qué me tiene envidia?

  • Simplemente es así, no intentes buscar respuesta, la mayoría de las veces no hay motivo. Es un problema de ellos. Están respirando envidia. Gas tóxico que les consume.
Si la envidia es una enfermedad, que te mejores.

No odies a quien te tiene envidia, piensan que eres mejor que ellos.

Míralos y trátalos con respeto como a cualquier persona, callarles la boca haciendo las cosas bien, sin perder los nervios es un plus de la clase y amabilidad que tienes. Así les demostrarás que el problema lo tienen ellos.

Dedícate a lo tuyo y no tengas muy en cuenta a estas personas cuando vayan con malas intenciones.

No cedas a perder los nervios, actuando como ellos.

Tendremos días mejores y peores en nuestro derecho estamos. Pero si es uno de los malos que sea porque lo hemos decidido nosotros.

Que no influyan negativamente y nos hagan cambiar.

Ser tú mismo por mucho que intenten cambiarte.

La vida da muchas vueltas pero al menos los que resistamos, los que sigamos siendo nosotros de «verdad» a pesar de todo podremos decir he sido fiel a mí mismo en todo momento.

—He luchado contra corriente y aquí estoy, sonriendo cada día.

—He compartido momentos «reales» con buenas compañías.

—He sentido lo más real posible a mi estilo.

En definitiva «real» desde el primer segundo, sin envidias que matan por dentro, sin desear mal a nadie, sin aparentar ser otra persona, aquí estoy simplemente al desnudo sin nada que esconder, deseando compartir momentos «reales», con esas personas que valoran las situaciones irrepetibles, esas que te quedan grabadas en las pupilas.