La Hispanidad es violencia

La Hispanidad, como cualquier otra celebración nacional, como la Diada o el 4 de Julio en los Estados Unidos de América, es un estandarte de la pertenencia. Se crea para significar lo propio. El problema está en la dialéctica que se crea con el concepto de ‘pertenencia’: la pertenencia se construye de forma inherente a la exclusión. Como cualquier otro símbolo, como las banderas, los himnos, las liturgias, etc., la Hispanidad (insisto: como el resto de fiestas nacionales) se basa en la diferenciación. Exhibicionismo, exaltación y mitificación de lo propio ante un espectador sin el cual no tendría sentido, un Otro. Esa diferenciación del Otro es la base de toda violencia; no hay violencia sin haber antes significado la diferencia entre los buenos y los malos, lo propio y lo extraño, lo de aquí y lo de allá y, por esto, me parece deleznable. No es diferente a los tan criticados desfiles y exhibiciones de poder de Korea del Norte pero aplicamos la doble vara.

Pon una cabra en esta imagen y verás a la Legión

Por todo esto vuestra Hispanidad, vuestra Diada, vuestros días nacionales (franceses, paraguayos o koreanos; todos), vuestras banderas y vuestros himnos… en resumen, me chupan un huevo.

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