LA INSURRECCIÓN POÉTICA

Fotografía: Ráquel López Chicheri

No me gusta que los libros se mojen ni andar diciendo palabras vanas, tampoco odiar a lo que antes quería. Por ello pongo en venta mi cabeza, a cambio de la pureza de un par de versos; (mi cabeza o la de cualquier insensato) Vendo cada uno de mis dedos, derechos e izquierdos, vendo mis intestinos, mi hígado, la columna vertebral, y el pecho. Vendo mis arterias porque nunca se prostituyan unos versos. O lo hagan de manera elegante. Regalo el cerebro por una hora con Baudelaire. Vendo el polvo de mis huesos a cambio de seguir sintiendo el roce del arte.


Originally published at elhpc.blogspot.com.es on May 5, 2015.

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