
La necesidad que (con)mueve
Somos un manojo de necesidades. Como un llavero gigante, y cada necesidad es una única llave que abre una nueva puerta.
Cada necesidad es una oportunidad inmejorable. Cada puerta blindada esconde tras de sí un mundo por descubrir. Para llevar adelante semejante tarea es imprescindible que nazca a partir de una necesidad. Es como fundar una Nación, hay una necesidad de identidad y de un fin común.
Las necesidades son un motor que nos impulsa. Si hay una necesidad hay detrás algo por satisfacer. Hace falta más que valor para arrojarse en aquella búsqueda. Es imprescindible para el ser humano que existan porque cada una de ellas son la oportunidad no sólo de crear, sino también de creer.
Hay que esforzarse para llegar, y solo después de tener éxito o padecer el fracaso podemos decir que lo hemos vivido.
Cuando no hay esfuerzo, cuando se recibe todo hecho, cuando el conformismo se apodera y pasa a tomar las decisiones, la necesidad se marchita y nosotros morimos un poco más. Cuando todo está dicho y armado, ya no existe opinión ni creación.
Si nuestras necesidades las realizan otros, nuestra vida ya no existe más que en la simple existencia… en transitar sin más…
Es como encontrarse a un perro abandonado, escuálido, cubierto de llagas con parásitos que van consumiendo cada suspiro de su vida. Se le puede ver en sus ojos una mirada triste, lacrimosa y cargada por la angustia del abandono y el desprecio. Desconfía de todos, hasta que su necesidad lo termina dejando abierto a recibir el ultimátum o la salvación. Y cuando llega la salvación, su mirada es diametralmente sugerente e inspiradora. Inspira vivacidad, agradecimiento, es un rostro nuevo y todo gracias a que se cumplió su necesidad. Su esfuerzo fue mantener viva la ilusión de vivir y dejarse ayudar.
La humildad nace con la necesidad.
Las necesidades que dejamos de lado, se las terminan apropiando otros. Algunos las hacen crecer, las hacen propias y crecen con ellas naturalmente. Otros las transforman artificialmente y te las devuelven intoxicadas y terminan matándote.
Por eso hay una necesidad que (con)mueve. Es la necesidad de vivir, y para ella el único motor sos vos…