La visión como motor de proyectos (de vida)

Una vez que tenemos la visión clara, todo es posible.

Para muchas personas, el asunto de la visión, sea de una empresa o personal, puede sonar como algo vacuo y que carece de sentido. Esto suele pasar por dos cosas: no conectamos emocionalmente con esa visión, o simplemente no entendemos lo que es una visión.

Por poner un ejemplo, la visión de Disney es “hacer a la gente feliz”. Pero lo que está detrás de esa idea, y el compromiso hacia esa idea, es lo que realmente lo hace algo grande.

Cuando entiendes la visión, y sobre todo, cuando la tienes clara, TODO es posible.

Si llegaste a la visión para tu vida, empresa o proyecto, tu reacción debería ser algo MUY parecida a ésta.

¿Pero qué es la visión?

El mejor ejemplo de una visión es quizás una casa. Un individuo ve una colina y se imagina allí una casa. Habrán miles de problemas hasta concretar ese sueño, de tener una casa, en esa justa colina.

Pero la casa es mucho más que la casa: es un proyecto de vida. Probablemente una familia vivirá allí. Habrán perros, quizás. Se criarán niños. Tendrá un garage con uno o dos carros. Algunas bicicletas. Se tejerán historias, se crearán hilos familiares. Se crearán proyectos. Nacerán ideas. La casa es el objetivo. La visión, realmente, es la familia.

Una vez que tenemos la visión clara, todo es posible.

Mi obsesión por la “visión” viene de que cuando comencé con Guiajando no tenía ni puta idea de qué estaba haciendo. De qué sería ése proyecto y a dónde quería llevarlo. También me ayudaron las exigencias de ciertas personas en equipos anteriores que me exigían tener una visión más clara sobre lo que quería hacer.

Luego de un tiempo fue bastante obvio que si no trabajaba en la visión, nunca llegaría a hacer nada importante ni significativo, no sólo con @guiajando, sino con nada que fuera realmente importante en la vida.

La visión es capaz de darnos propósito. Con una visión clara podemos concentrarnos en proteger los valores en los que creemos, en confiar en nuestros planes (porque entendemos a dónde queremos ir) y sobre todo, tenemos una orientación de lo que debemos hacer, y en torno a qué ordenar nuestras acciones, tanto en el día a día, como en el mediano y largo plazo para concretar nuestros sueños.

Los artistas y la visión

Considero que el mejor ejemplo de una “visión” nos lo puede dar, realmente, alguien con éxito en el mundo artístico. Será más fácil de entender por tratarse de una persona (y su equipo), en vez de tratarse de un organismo social complejo. También en estos casos es más fácil identificar del ejemplo de otros cuando estamos confundiendo la verdadera visión con otras cosas.

Por eso hoy quiero comentar el documental de una artista increíble y cómo esa visión la mantuvo viva después de esa cosa superflua llamada “fama”.

Se trata de “What Happened, Miss Simone?” Un film que relata los obstáculos de Nina Simone para llegar a lo que ella creía su “visión” (ser la primera pianista clásica negra de Estados Unidos) y la diferencia de esa visión con la visión real: la defensa del colectivo afroamericano.

La visión de Nina Simone

Cuando Nina Simone comenzó a recibir sus primeras clases de piano, convirtió su destreza con el instrumento en un objetivo: ser la primera pianista negra clásica de Estados Unidos.

En uno de sus primeros conciertos, siendo aún una niña, Nina Simone se negó a tocar el piano hasta que sus padres pudieran sentarse en la primera fila, quienes no podían hacerlo por ser negros.

Algunos años después, a los 19 años, fue rechazada por la Escuela de música clásica Curtis Institute. Esto, de alguna forma, coartó sus ganas de perseguir lo que pensaba era su visión, pero siguió trabajando con lo que tenía y forjando un estilo único de hacer música. Y alcanzó la fama, olvidando su propósito.

Su vida fue un total desastre hasta que encontró un nuevo propósito: convertirse en activista en pro de los afroamericanos y usar su música para ello.

¿Cuál es tu visión?

Hay cosas que entiendo hoy que antes no entendía: las cosas no se pueden acelerar. Hay un proceso de maduración de ideas que se tiene que gestar antes de apurar las cosas. En ese proceso entra la visión, y es un proceso importante.

Dentro de el tema de la visión es inevitable pensar también en nuestro legado. El legado no es algo que pueda cambiar constantemente, y es precisamente eso lo que lo hace un tema tan delicado y complicado. ¿Cómo escoger nuestro legado? ¿Qué le queremos dejar al mundo?

Hay personas que eligen enfocarse en el legado familiar: lo que le dejarán a sus hijos. Algunos incluso quieren cubrir lo que dejarán a las próximas generaciones de su familia.

Por su lado, algunos creativos desean dejar una obra que inspire al mundo. Que logre cambiar algo. Un emprendedor generalmente quiere cambiar las maneras en las que se hacen las cosas. Un músico quiere tener un estilo tan único que las personas puedan identificarlo con tan solo oirlo.

La visión está intrínsecamente relacionada con el legado porque sin ella el legado es imposible. La visión es algo que sólo está en la cabeza del sujeto que quiere ejecutarla. Nadie más puede verla. Pero es posible crear estrategias, asentados en nuestros valores, para hacer lo que fuere necesario hasta concretar esa visión, con un equipo o por cuenta propia.


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