Llegan los Pixel cuando los Note 7 se van

Samsung ha anunciado hoy oficialmente que abandona la producción del Note 7. Tras confirmarse que unidades de reemplazo también estaban ardiendo, Samsung ha tomado la sabia decisión de aplicar un torniquete y detener la hemorragia. La compañía, sin embargo, queda herida, con unas secuelas que va a tener que revertir y con una imagen de marca que ahora genera dudas. Ver anuncios en estadios de fútbol, aeropuertos, de que está prohibida la entrada del Note 7 es una buena «contra-publicidad subliminal». Ver en las noticias cómo se quemaban es algo ya más explícito. Samsung estaba imparable y ahora se ha encontrado con un buen marrón del que no es sencillo sobreponerse.

Seguramente se sabrán levantar de esta caída y recuperar la buena reputación, pero va a tener que afinar mucho el tiro en el próximo modelo (S8 previsiblemente).

Sin duda lo ocurrido con el Note 7 es una gran oportunidad para el resto de fabricantes de Android. Lo que ocurre es que estos ya están bastante tocados. LG, SONY y Motorola mantienen el tipo, pero miran de lejos a Samsung. Los coreanos han ido ganando terreno con el paso del tiempo hasta hacerse con casi la totalidad del mercado Android. Los fabricantes chinos pueden tener un gran impacto en Asia, pero menos en occidente, debido a que la logística no es ágil (hay que recurrir a las importaciones y eso no es algo popular en la sociedad).

Así que sí, Samsung puede respirar tranquilo, pues aunque la imagen dada con el Note 7 haya sido desastrosa, van a mantener el tipo… Al menos si Google se lo permite.

Recientemente he leído que Google va a realizar una fuerte inversión en publicidad de sus teléfonos Pixel. Hasta el momento los Nexus han sido magníficos terminales, pero dispositivos para un público minoritario.

Ahora bajo la marca Pixel, Google tiene la oportunidad (si tiene pensado aprovecharla) de posicionarse con fuerza en la gama alta. Con Samsung habiendo ya desbancado al resto de oponentes, y ahora teniendo una posición de debilidad y mala reputación a pie de calle, solo falta que venga Google con una potente campaña de marketing para vender su Pixel.