Los cuerpos del delito

#JuevesdeConfesiones con un poquito de rant.

Últimamente he estado leyendo muchos artículos por todos lados, de que tipo de cuerpo es el mejor, de que si las estrías o la celulitis debería de matarte de vergüenza. De que si los dientes separados de fulana, o de que si tal modelo plus size está rompiendo con los estereotipos.

No es martes de rant, ni me quiero quejar; ya antes había hablado de esto, es algo bien triste que sometamos a las personas a tal presión. Creo que los hombres no sufren de eso, no les importa si están un poco pasados de peso o si son súper musculosos, nomás se dejan ser y ya, porque nadie les presiona como se presiona a las mujeres.

Yo siempre he sido muy delgada, supongo que eso se debe a que la mayoría de las mujeres de mi familia son así, delgadas, sin grandes y voluminosos atributos. Así que hoy les voy a contar como me costó un chingo de trabajo quererme con todo lo que tengo.

Cuando estaba en primero de secundaría era una niña y bueno, teníamos esta compañera que parecía una chica de 20. Estaba súper desarrollada, tenía cuerpo de reloj de arena, súper proporcionado su pecho con su cadera y una micro cintura y todas las demás la veíamos con cara de asombro porque estaba demasiado hot para tener 11 años. La pobre recuerdo que solía comentarnos que se sentía muy incómoda porque los hombres se la pasaban molestándola.

Para segundo de secundaria entró una chica que era tenista, tenia unas piernas súper musculosas. Para clase de deportes nuestro maestro nos obligaba a salir en short y todas las chicas de mi salón, incluyéndome, nos sentíamos súper intimidadas al lado de tremendas piernas. Ella casi que reventaba el short con sus piernas y nosotras no llenábamos ni la mitad.

Estando en segundo de secundaria, con todo lo que veía y escuchaba, me sentía insegura, pero cuando hicieron las audiciones para entrar al equipo de porras me ahorré la inseguridad y la pena y fui a las audiciones a ver si me quedaba. Para mi buena fortuna no estoy súper curvilínea pero si tengo mucha flexibilidad así que me quedé con un puesto dentro del equipo.

Conforme fue avanzando el tiempo mis piernas fueron agarrando más forma y músculo, por los pesados entrenamientos que teníamos. Me sentía más cómoda conmigo misma, excepto que ahora mis piernas y nalgas habían crecido y PUM, hola estrías. Me daba una pena horrible tener estrías, era como: TENGO 15, ¿qué demonios con esto? ¿Cómo se pueden tener estrías a esta edad? Pero bueno, pues no estaban en lugares visibles así que fue fácil dejarlo ir.

Avanzó el tiempo, seguí en porras, seguí siendo delgada, mis piernas estaban bonitas, y PUM, otro problema, mi talla de bra, Para mí era muy chica, yo quería tener unos pechos enormes. Claro, imaginen, yo toda delgadita y con tremendas chichis. Pues no jajaja, jamás iba a lograr verme bien y proporcionada, seguro me hubiera visto super deforme. Así que bueno me sentía súper inconforme conmigo misma.

No sé bien en que momento de la universidad me decidí a sacar un Tumblr, lleno de fotos mías. Me agarró el egocentrismo y el ego a todo, no había día que no posteara algo. Esto de alguna manera me ayudó a sentirme mejor conmigo misma pero también ayudó a que mi ego enloqueciera.

Después lo dejé, dejé de hacer contenido, dejé de postear durante mucho tiempo, pues tenía otras ocupaciones y cosas que hacer de la universidad. A últimas fechas ya solo posteo cosas de lencería, piezas que me llaman la atención, cosas que me resultan provocativas o sensuales, y no es por nada pero creo que tiene una excelente curaduría de imágenes inspiradoras. (Ven, el ego ante todo).

Luego tuve un novio (súper culero) qué en varias ocasiones me dijo: ah es que deberías de estar más rellenita, deberías de tener más chichis, deberías de tal o cual. Evidentemente no le gustaba y pues se fue a freír ejotes porque sus comentarios lejos de ayudarme me hacían sentir peor conmigo misma. Pero bueno, ¿cómo esperaba gustarle a alguien si no me gustaba a mi misma, si yo misma me quejaba de no tener más chichis, si yo misma me quejaba de que mis muslos y mis nalgas fueran tan gruesos por comer tan mal?

Cuando salí de la universidad me di cuenta que comía súper mal y que aunque estaba delgada tenía mucha grasita por lados que no me hacía tan feliz, así que cambié mis hábitos alimenticios y me puse a hacer ejercicio, rutinas de bajo impacto y cosas tranquilas.

En este último año pasé por una crisis depresiva y baje muchísimo de peso, además se me ocurrió empezar a correr y pues imaginen, estaba desapareciendo. Así que dejé de correr, dejé de privarme de las cosas que se me antojaban y comencé a comer mejor aunque a veces no tuviera ganas.

Presión everywhere.

Hace unas semanas vi una nota en Vogue acerca de lo que le dice Kate Winslet a su hija adolescente para reforzar su autoestima, y palabras más palabras menos, le dice: ¡Debemos estar agradecidas de tener forma, de ser curvilíneas…!

Hace poquito en un capitulo de OITNB, estaban discutiendo acerca de los tipos de cuerpo y en la mesa de las chicas negras dijeron algo así: ah nosotras estamos grandotas y hot y bla bla y alguien dijo: menos tu Poussey. A lo que ella respondió: “pues claro que no, estoy proporcionada, como me iba a ver si tuviera unas piernotas”.

Y en ese momento todo tuvo sentido en mi cabeza, ¿cómo me vería si siendo así de delgada tuviera unos pechos inmensos? PUES MAL, deforme, poco proporcionada. Porque soy delgada, porque las cosas que tengo las tengo donde debo de tenerlas, mis piernas son delgadas, mis brazos son delgados, tengo una cintura pequeña proporcional a mi cuerpo, tengo unos hombros poco anchos y una cadera un poco más ancha, tengo unas manos finitas y delgaditas, tengo unos pies delgados. TENGO TODO PROPORCIONADO. Tengo estrías, tengo celulitis, tengo los poros abiertos en algunas partes de mi cara, tengo las cejas gruesas y puede que todo eso escrito de esta manera suene monstruoso, pero saben qué, eso es lo de menos, porque me gusta lo que tengo, me gustan mis cejas gruesas y mi cadera, me gusta mi cabello, me gustan mis uñas y mis pechos. Y si a los demás no le gusta pues que pena.

Yo creo que siempre vamos a estar inconformes con lo que tenemos, porque del otro lado el pasto siempre es más verde, si somos flacas, queremos ser más rellenitas, si somos chinas, queremos ser lacias, si somos morenas queremos ser güeras. Si somos caderonas queremos ser más pequeñas, si tenemos pocas chichis, queremos más. Con nada estamos conformes, ni lo estaremos.

En alguno de los miles capítulos de Grey’s Anatomy, llega una chica con su novio, a ver al cirujano plástico para operarse el trasero, porque no se siente conforme con tener pocas nalgas, y el cirujano le dice: hazlo porque tú quieres y porque quieres sentirte mejor contigo, no porque tu novio te presione a hacerlo.

Ayer estaba viendo un documental amarillista de Discovery, acerca de la muerte de Ana Nicole Smith, y decían que la operación de senos que se había hecho, a lo largo del tiempo le causó mucho dolor físico. En otra ocasión estaba viendo un video de una liposucción y nomás de ver como levantaban la piel para poder succionar la grasa me morí de dolor. Creo que jamás me haría una cirugía estética — me da miedo el doctor cuando estoy enferma — . Mientras menos pueda ir mejor, así que someterme a una cirugía nomás por gusto o por presión, me da dolor nomás de pensarlo.

Si quieren otro speech levantador de animo y de amor propio, acá les dejo un video que sacó una de mis youtubers favorita:

Así que hola soy Ana, no soy perfecta, aún hay cosas que no terminan de gustarme, pero ahora como más sano, hago yoga, me siento tranquila, cada día aprendo a querer otro cachito de mí y si a los demás no les gusta lo que ven, son muy libres de perderse y no volver nunca.

A.

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