Mamá y Papá: Mi mejor refugio

por Lic. Psic. Valeria Francia

Los seres humanos tenemos una característica propia y trascendente: formar y mantener vínculos, somos seres relacionales por excelencia. Esta cualidad nos permite sobrevivir a los avatares de la vida social.

Lo que origina esta capacidad se desarrolla durante la infancia. Las experiencias en los primeros años del desarrollo evolutivo van configurando la capacidad para formar relaciones íntimas y emocionalmente saludables.

Todas las cualidades de una persona operativa y feliz están íntimamente relacionadas a las capacidades de apego formadas en la infancia y niñez temprana.

¿Qué es el apego?

  • Un vínculo emocional específico que se va construyendo entre madre e hijo. Comienza desde que el pequeño es concebido, pasando por lo peri natal e incrementándose en momentos post natales.
  • Relación única que permite al niño sentir seguridad, sosiego, consuelo, placer y regocijo. La pérdida o el temor a perder a la persona que complementa la díada bebé-cuidador primario, genera en el niño una profunda ansiedad.
  • Ofrece el cimiento funcional para todas las relaciones subsecuentes que el niño desarrollará a lo largo de su vida. La mamá estimula al pequeño en su proceso de desarrollo y crecimiento.
  • Un factor relevante es establecer un contacto físico positivo: abrazar, besar, mecer, cantar, mirarse a los ojos. Estas actividades causan respuestas neuroquímicas definidas en el cerebro, que llevan a la organización normal de los sistemas cerebrales responsables del apego.
Es muy importante crear un buen vínculo con tu bebé, esto le va a permitir crear relaciones saludables con los demás; de lo contrario, un pobre apego, parece estar relacionado con problemas emocionales y conductuales a lo largo de su vida.

La lactancia natural favorece esta relación de confianza y de afecto entre la mamá y el bebé. El amamantamiento es una forma de intimidad física, en este acto adquiere gran valor la forma en cómo la madre sostiene y manipula a su bebé.

Tips para afianzar el vínculo

  • Mirarlo. A través de la mirada (cálida y constante) el bebé irá construyendo su personalidad, su seguridad y confianza en sí mismo.
  • Contacto físico. Alzarlo, mecerlo, bañarlo, alimentarlo. Es importante que el bebé sienta el calor corporal de su cuidador primario, esto le va a transmitir tranquilidad, libertad y seguridad para relacionarse con su entorno.
  • Sostenerlo con firmeza. Acariciarlo, abrazarlo y mimarlo produce que se sienta sostenido y contenido. El bebé necesita apoyo.
  • Sonreírle, cantarle, bailar juntos. Los papás son el espejo para sus hijos, lo que ellos puedan brindarle a través de su cuerpo, el bebé puede aprehenderlo e internalizarlo como sensaciones placenteras del momento de interacción con sus padres.
  • Buena comunicación. Hablarle transmitiendo amor. Decodificar las señales del bebé, la mamá tiene la capacidad de darle sentido a sus «sonidos».
  • Jugar con el bebé. El juego es una fuente importante de placer. Mediante él se puede expresar, comunicar, imitar, simbolizar, resolver tensiones, angustias y conflictos. Ocupa un lugar relevante en la constitución subjetiva del individuo, contribuye a la integración de su personalidad.

¡El papá no es menos importante!

Para que la mamá pueda lograr todo esto es necesaria la ayuda de su entorno. Hoy en día puedo afirmar que el papá se encuentra más presente que antes, la sociedad ha cambiado, la mujer también sale a trabajar y el hijo comparte tanto tiempo con el papá como con la mamá, se dividen las tareas de atención y cuidado de su hijo. Esto refleja una mayor inclusión del papá en el vínculo con el bebé y una mayor cooperación familiar.

Un papá presente resulta importante para el buen desarrollo evolutivo y emocional de los niños.

Con el paso del tiempo nuestros bebés-niños se vuelven más auto suficientes. Van creando medios para ir prescindiendo del cuidado ajeno. Esto es posible gracias a la acumulación de recuerdos del cuidado recibido, la proyección de las necesidades personales y la introyección de detalles de dicho cuidado.

Ese vínculo temprano entre madre, padre e hijo influye directamente en la constitución del psiquismo de nuestro niño. Por esto se considera muy relevante la tarea que llevan adelante los papás del pequeño en su rol de padres.