¿Me convertí?

Cuando era chica veía al mundo entero como algo extraño, mi vida se basaba en mi casa y la escuela. Me acuerdo que todo era hermoso. Jugaba sola o con mis amigos, iba a la escuela y no existía la palabra «estrés». Cuando llegaba todo estaba pronto para merendar y después hacía los deberes, y al otro día lo mismo. A veces llamaba a una amiga que vivía cerca para que viniera a jugar a mi casa, y se quedaba hasta la hora de la cena. Mi mundo era una burbuja, pensé que la vida era así, que no era nada más que eso.

Crecí y empezaron los golpes. Las enemistades, la gente «rara». Las cosas empezaron a tomar otro tono y yo todavía era muy chica para percibirlas bien. De niñez pasé a pre-adolescencia y eso dolió. Algunas cosas cambiaron mucho, fue como si el mundo me diera una cachetada y me dijera «HOLA, BIENVENIDA AL MUNDO REAL, TODO LO DE ANTES ERA MENTIRA». Tiré mis juguetes y cambié las cosas de mi cuarto, ya no era la misma nena de seis años que jugaba con las amigas. Ahora había «crecido». Me empezaron a preocupar cosas como lo que los demás pensaban de mí, empezaron las inseguridades, los miedos. Me empecé a arreglar más, a no solo preocuparme por hacer amigos sino que a cuidar mi estilo personal. Y así el mundo me fue succionando de a poco, la sociedad me fue enseñando, la vida me fue pegando. Empezó la creación de la barrera personal. Mi barrera frente a los demás, lo que muestro y lo que verdaderamente soy, un escudo de protección. Por fuera, una persona muy alegre y simpática. Por dentro algo de eso, mezclado con miles de cosas más.

Dejé de ser inocente. Siendo casi adolescente, mi cuerpo cambió, claro. Como era de esperar. Y adivinen qué: ¡otra inseguridad! Pero no dejé que eso se apoderara del todo de mí y lo arreglé a mi manera. Me arreglé como si fuera otra parte de mi escudo personal. Ahora ya era consciente de un montón de cosas más. Mi inocencia fue cambiando en todo sentido… frente a la sociedad, frente a lo que pensaba, frente a lo sexual, frente a absolutamente todo. Y ahora ya está, ya pasé gran parte de la transformación. Soy una persona con ciertos valores y creencias, algunas que me inculcaron y otras que formé yo misma en este camino. Soy alguien que tiene pensado un futuro ideal, y sé que la vida me va a volver a golpear fuerte como lo hizo antes cuando descubra que no todo va a ser tan fácil de alcanzar como lo parece hoy. Pero ya produje mi estrategia de acción, creo que ahora sí, estoy un poco más preparada para lo que se viene. Qué lindo que es crecer.

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