Mentí en #MiPrimerAcoso

Claro, no fue una mentira como tal, yo partícipe con este tuit:

Fue el primer acoso que me vino a la mente, pero en realidad no fue el primero. El primero fue más traumático y menos heroico que el que narré.

Mi primer acoso ocurrió en un camión (igual que la segunda vez). Yo estaba sentada en los asientos de al fondo (aquellos asientos en los que sufres cuando el conductor pasa mal los topes). Llevaba un pantalón holgado con una textura fea, del tipo que bien podría ser un tapiz de un mueble.

Yo tendría unos 12 o 13 años y un joven se sentó a mi lado. Él llevaba una mochila al sentarse.

Entonces lentamente me acercó la mochila y empezó a tocarme abajo de ella. Recuerdo que me acarició la pierna y yo me paralicé.

Aún me enfurece esa reacción. Generalmente cuando alguien piensa en un acoso que es físico, lo primero que uno piensa es que se debe golpear o al menos intentar alejar a la persona. Pero yo no lo hice; aún no era consiente del todo de mi cuerpo, del límite de los demás, de que hay cosas que no están bien. Yo solo me sentí incomoda y temerosa que alguien lo notara. Sentí vergüenza.

Al bajar de camión me mantuve callada por algunas horas, pensaba en mi imposibilidad para detenerlo, en porque al menos no me levanté sin más.


Años después, en un puente peatonal, alguien me detuvo para pedirme la hora… yo tuve la misma reacción.

Sin embargo a partir de ese evento cambié. Dejé de ir sola al DF, empecé a caminar con demasiada precaución (a veces excesiva), evité vestirme de cierta manera, evité los puentes peatonales de noche.

Yo cambié.

A veces me pregunto si ellos cambiaron.

Algo me dice que no.

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