Escribir en papel, tres beneficios y dos consejos

Hace unos tres meses que he cogido la costumbre de sentarme tranquilamente a escribir en una libreta. Alejado del teclado y el stylus, que también utilizo con asiduidad, pero para otras ocasiones. La experiencia está siendo enriquecedora en muchos sentidos, y creo que es algo que al menos me acompañará por mucho tiempo. Quién sabe si algún día apartaré hologramas interactivos o gafas de realidad virtual por un ratito para sentarme a escribir con papel y boli.

Los beneficios son pocos, pero muy significativos:

  1. Detenerse del ritmo hiperacelerado. Escribir a mano sobre un papel es un ejercicio de aislamiento reflexivo, donde las palabras fluyen a un ritmo pausado, en el que se mastica saboreando. La velocidad de escritura es mucho más lenta, por lo que permite ir pensando con más detenimiento sobre lo que se escribe. Dejar los dispositivos a un lado y sentarse a solas frente a una libreta ya es de por sí una invitación a desacelerar el ritmo vital al que tanto nos hemos acostumbrado.
  2. Mayor profundidad. Soy un enamorado de escribir con stylus sobre una pantalla, pero es algo diferente. No es mejor ni peor, sino diferente. El papel te obliga a pensar mejor sobre lo que escribes, ya que rectificar requiere hacer un tachón y no simplemente borrar y rehacer. Por lo que mientras escribes, piensas mejor lo que quieres poner. Puede que sea una tontería, pero ese “pensar mejor lo que quieres poner” es un ejercicio reflexivo que aporta un granito más de profundidad a los pensamientos. El stylus me funciona mejor cuando necesito escribir de forma más fluida, sin pensar demasiado en exactitudes, sino dejando fluir las palabras sobre una idea o reflexión. El papel me es más útil para analizar y la pantalla para crear.
  3. Orden mental. Tengo la convicción de que somos hijos del instinto. Nos movemos por sensaciones, por lo que nos apetece hacer, por lo que tenemos que hacer. Urgencias, obligaciones, evasiones y deseos materiales copan un gran porcentaje de nuestro día a día. Estamos en pleno siglo XXI, con millones de empresas queriendo vendernos sus productos por medio de un marketing muy elaborado. Vemos, deseamos, disponemos y compramos. Unos un tipo de cosas, otros otras. Sociedad de consumo, de la que formamos parte activa. Nada tiene de malo eso, no vengo a criticarlo. A eso podemos sumar la hiperactividad informativa a la que tanto nos hemos acostumbrado. Ya sea sobre temas complejos de política o historia, o sobre otros temas tan diferentes como gatos o frases en imágenes. La información, sea cual sea, ocupa un buen espacio de nuestro pensamiento y de nuestra atención a lo largo del día.
  • Nada de malo hay en esto, pero creo que hay algo importante que estamos dejando de lado: pensar. Pensamos mucho a lo largo del día, pero poco o nada sobre nosotros mismos. Solamente cuando nos encontramos en momentos determinantes de nuestra vida, como algún duro revés, una etapa de cambio forzada o una crisis existencial, es cuando nos ponemos a estrujarnos el coco para pensar en qué queremos realmente hacer con nuestra vida, y a pensar en quienes somos en realidad.
  • Escribir me está ayudando en ese sentido. Hoy por ejemplo vengo de una cena con familia, he pasado un buen rato. Cena pausada, calmada, de buenas conversaciones, de diálogo repartido. Al llegar a casa he escrito unas simples líneas, y el escribirlas me ha dejado claras dos cosas: Alrededor de una mesa, comiendo, se genera un ambiente diferente a cuando se queda con amigos a pelo, sin comida de por medio. El ambiente suele ser más cálido y relajado. La comida es buen canal para las buenas compañías. Por otro lado, me ha quedado claro que quiero intensificar el tiempo que paso rodeado de buena gente, con la que se puede hablar y con la que uno disfruta escuchando, con la que se puede reír, y con la que se puede confiar para hablar de intimidades y soltar unas lágrimas si la situación lo tercia así. Escribirlo simplemente me ha dado orden mental para darme cuenta de estas dos cosas, que a su vez, determinarán mis planes en el futuro próximo.
  • Quizás lo mismo pasaría sin escribirlo. Pero escribir me da un empujoncito para reflexionar que de otra manera, con las multiples ocupaciones del día y el frenesí informativo, podrían haberse quedado sin pensarse, y simplemente habrían quedado como “una buena cena” sin razones aparentes.

Por último hay dos cosas prácticas que me son muy útiles para la práctica de escribir en una libreta:

  1. Elegir una libreta y un boli cómodos. Quizás gastarse 20€ en una libreta parezca desmesurado, pero no lo es. 20€ los gastamos alegremente en miles de cosas. Puede que gastarlos en hojas de papel parezca absurdo, pero tener una experiencia cómoda de escritura ha sido para mí importante para coger el hábito. No hace falta una Moleskine, aunque hay libretas de esa marca que son una maravilla. En mi caso tengo una Quo Vadis, que si en su pueblo la conocen no me pilló por allí… Pero es una libreta tamaño A5 con papel cuadriculado y sin anillas. Simplemente perfecta. El boli es normalito también, un UMI que va de maravilla. No me fui a por un superboli, sino a por uno normal sin escatimar en el precio. Escribe de maravilla, y eso se agradece.
  2. Numerar las páginas y crear índice. Puede que parezca una pérdida de tiempo absurda. Pero cogí la idea del Método Journal, y es de lo más útil. De esta forma, si empiezas a escribir sobre algo extenso, puedes escribir sobre otras cosas en medio. Por ejemplo, comienzas a escribir sobre las cosas de tu vida de las que quieres deshacerte, algo que quizás te lleve varios días. Pero entre un día y otro quieres escribir algo más breve. Si tienes las páginas numeradas y vas creando un índice sobre la marcha podrás titular “Cosas a deshacerme (parte 1)”, seguir escribiendo sobre otra cosa a continuación, y en un futuro seguir con la parte 2. Esa flexibilidad es vital, ya que muchas veces me encontraba que quería escribir algo breve pero tenía algo a medias. Ahora con esta opción, escribo sobre cualquier tema o cosa, sin necesidad de terminar, y lo más importante de todo: en un futuro si quiero voy a poder encontrarlo.

¿Tienes tú también el hábito de escribir en libreta? ¿Has encontrado algún beneficio más de los que yo he compartido? ¿Aportarías algún consejo práctico que te ha sido útil?