Mi primera vez… en Internet


Suena Nirvana en un casete desde un reproductor de música que parece sacado de la película de Spike Lee “Do the Right Thing”. La computadora 286 emite más sonidos que un rapero borracho. El disco suena, el modem suena, la luz hace click, la pantalla pareciera lanzar rayos radiactivos con sonido de efectos especiales de los 80s, el Windows 3.1 llena la pantalla de ventanas, que también suenan. Hace apenas unos meses termine de jugar Monkey Island, que gráficos y que sonido tan perfectos. ¿Cómo serán los juegos de video en 20 años más?

Mi primera conexión a Internet fue con un usuario y clave “robada” de un profesor de la Universidad Simón Bolivar del cual no recuerdo para nada su nombre (ni su login). La ingratitud de la memoria. Creo que corría el año 1993. Hace 10 años podía decir incluso el día, ahora después de tanto Lycos, Yahoo, Flickr, Facebook, Twiter, Google y Amazon, las fechas van desapareciendo de las neuronas. El Conicit (Consejo Venezolano de Investigaciones Científicas y Tecnológicas) tenía un servidor Unix llamado Dino, como la mascota de los Picapiedras. Algunos profesores universitarios iluminados podían acceder a una Internet de terminal y simples caracteres, yo era el intruso, una versión bien prehistórica y sin mascara de Anonymous. Recuerdo que usábamos algo llamado Telnet para comunicarnos con otras maquinas. Era algo sublime. La pantalla se ponía negra y de pronto vomitaba a una velocidad indescriptiblemente lenta, letras muy blancas (¿o muy verdes?). Pero la realidad es que usábamos un sonido de chirridos inexplicables de un modem comunicándose con la magia. El Internet en aquellos años era principalmente aquel ritual de interrumpir el teléfono con esa antisinfonia. Lo que ocurría después era simplemente el preludio para que los sonidos del modem se volvieran a disparar. En aquellos años nos hicimos adictos a ese sonido de robots de los 60s comunicándose por medio de las lineas telefónicas.

A mi me gustaba entrar principalmente a un BBS que se encontraba en el ITESO de Guadalajara en México. Era increíble como el mundo se hacia más pequeño con cada caracter. Estos BBS funcionaban como carteleras donde se dejaban mensajes y se creaban foros para discutir cosas. Se podía chatear con otras personas, tener amigos, enviar correos internos, enamorarse, odiar, stalkear, lanzar falacias, trollear, etc. Podías pasar 48 horas pegado. En aquella epoca mi familia casi se desintegra por las facturas que teníamos que pagar a la compañía telefónica. Aun hoy encuentro infinito el amor de mi madre por su hijo nerd. Ella no entendía porque ese chirrido infernal terminaba siendo tan caro.

Esa Internet tosca de 1993 era igual a la música de Nirvana, era algo que no comprendías bien, que te reiniciaba ciertas neuronas que todos, menos los cantantes de reggaeton, tenemos. Era el inicio de algo prometedor, era el futuro, era 2001 Odisea del Espacio, era Star Wars, la Isla de la Fantasia, era ASCII destilado hasta los tuétanos, era Dick Tracy, en fin, era más de 100 años de sueños de la humanidad resumidos en un chirrido asesino de un modem grunge.

La Internet de 1993 era una caverna explotando.