
Microhistorias (XVI)
El mundo entero
Hoy sin querer y por error te encontré de nuevo, y se me movió el mundo entero. Por un instante tuve de nuevo tus ojos en los míos y tu boca en mis oídos, y se me movió el mundo entero.
Como cuando estábamos sentados en ese banco de esa plaza aquella noche y vos estabas realmente conmigo y yo estaba realmente contigo, o como cuando por primera vez arrastraste tu mano por mi brazo mientras yo estaba acostada en el sillón con mi pelo en tu falda y me tocaste cada una de las yemas de mis dedos mientras te reías y me partías el alma. Se me movió el mundo entero.
Y otra vez tuve tus ojos en los míos y tu boca en mis oídos, y se me movió el mundo entero.