‘Mr. Robot’ para no.informáticos

Déjenme hablarles un poco sobre cómo es el trabajo de informática: es aburrido. No, no vemos el código estilo Matrix. No, no tecleamos cientos de línea de código a velocidades vertiginosas y no, no se puede hacer zoom a una imagen de 100 pixeles para poder leer la matrícula del coche, no importa lo que diga CSI… y ya que estamos, ¿por qué hacen zoom tecleando? ¡Existe el mouse!

Esta tendencia de crear un imaginario de la tecnología omnipotente que da soluciones inmediatas no solo nos complica la vida a quienes trabajamos en el ramo —«Pero eso se hace fácil, sólo es modificar la base de datos», me dijo envalentonado un cliente que seguro escuchó «base de datos» en Netflix, o el famoso «Quiero un carrito de compra simple como Amazon»— sino que se aleja completamente de la realidad que busca representar.

¿Por qué House habla y actúa lo más parecido a un médico, pero siempre que hay una computadora de por medio pareciera que todo vale?

Bueno, pues porque salvar vidas es emocionante y, como ya dije, la informática es muy aburrida… pero los hackers no tanto.

El hacker de la actualidad —el anti-héroe que actúa fuera de las reglas del sistema para así proteger(nos)— es relativamente nuevo y responde a diversos factores, como la existencia de Snowden o la fragilidad reciente de el sistema; pero ser hacker no siempre tuvo tan alto nivel de aceptación pública.

En 1995, a riesgo de sonar viejo, el mundo era completamente diferente e internet no había desbancado al agua como servicio primordial a tener antes de mudarte de casa. Por entonces los hackers eran ladrones y forajidos, mercenarios y causantes de innumerables pérdidas al Sistema Económico™. En ese año arrestaron a uno de los más famosos y perseguidos hackers: Kevin Mitnick. En ese año, también, se estrenó Hackers, película en la que una muy joven (y desde entonces muy guapa) Angelina Jolie encarna a una hacker perseguida por el Servicio Secreto mientras intenta evitar el lanzamiento de un maligno virus computacional.

Hacking según ‘Hackers’ (1995)

Hackers es una película ingenua y cursi pero diferente en que es de las primeras que presenta al hacking como una subcultura y al hacker como anti-héroe.

Lamentablemente comparte uno de los rasgos más característicos de todas las películas en las alguien está hackeando: gente que teclea furiosamente, mucho texto inteligible en pantalla y, opcionalmente, gráficos tridimensionales que no tienen nada que ver con lo que se teclea; unos cuantos teclazos más y, ¡listo! Access granted.

Un recurso que se usó en otras películas como Jurassic Park (1993), Johnny Mnemonic (1995), Swordfish (2001) pasando por y hasta nuestros días con House of Cards (2013–) aunque con gráficos más sofisticados.

Estos recursos existen porque buscan solucionar el problema de hacer entretenido algo que es inherentemente aburrido para un espectador. Aquí nos topamos con el gran problema: la informática es parte esencial del hacker.

Hasta hace dos años yo estaba convencido de que hacer una película (o serie) realista sobre temas informáticos sería aburridísima:

INT. APARTAMENTO — NOCHE
ELLIOT mira la pantalla fijamente. Después de unos minutos teclea unos cuantos caracteres y espera. Vocifera algunos insultos, teclea un poco más y vuelve a mirar la pantalla en silencio por cinco minutos. Más insultos.
INT. OFICINA — DÍA
ELLIOT mira la pantalla fijamente. Después de unos minutos teclea unos cuantos caracteres y espera. Masculla algunos insultos, teclea un poco más y toma agua. El vaso está vacío. Masculla más insultos. Se levanta.

Y entonces llegó Mr. Robot a hacer lo que (me) parecía imposible.

El gran mérito de Mr. Robot no es sólo que es entretenida y emocionante sino que es muy realista. El creador, Sam Esmail, está tan preocupado por el realismo que el equipo tiene asesores para asegurar que lo que están mostrando en la serie realmente se puede hacer.

Aquí un fragmento de la una entrevista en la que cuenta el proceso para crear las secuencias de hacking:

[…] no usamos pantallas verdes cuando grabamos una pantalla de computadora. Todo se hace práctico. Esto necesita que el equipo de producción cree todas las pantallas con antelación. Y requiere que nuestros consultores nos expliquen cómo deben verse esas pantallas. Y requiere luego que los actores sigan todos los comandos y tecleen los comandos que un hacker necesitaría teclear. Todo esto requiere mucho tiempo, energía y dinero.

Obviamente, la atención al detalle y el realismo no bastan para hacerla la gran serie que es; el éxito recae también en el guión, las actuaciones y una impecable (y peculiar) fotografía de la que hablaré en la siguiente entrada.

Por si no has visto la serie pero este post picó tu curiosidad aquí el trailer de las dos temporadas hasta el momento:

Finalmente, una lista de películas de hackers.


N. del A: La sintaxis del título (el uso del punto para unir dos o más palabras para crear una nueva palabra-idea) es tomado de los escritos de Edson Lechuga, escritor y buen amigo.