No basta rezar

Algunos ni siquiera rezan.

«Caminante son tus huellas el camino y nada más», así nos plantea Antonio Machado, que lo que importa es lo que se vive, y lo que se vive es el camino que decides andar, lo imaginado, lo deseado, lo esperado solo importa en la medida que lo haces realidad.

Las mayorías queremos aferrarnos solamente a la esperanza, a los sueños, e incluso más allá, a lo celestial. A través de la historia ha habido una lucha del hombre para superar la ilusión, unos se han ido por el colectivismo y otros por el individualismo. Hasta ahora el individualismo le gana al colectivismo, pero el individualismo ha traído como consecuencia la devastación del planeta, sin el cual no podremos subsistir, al menos como hasta ahora. Pero el colectivismo no se rinde y se van creando nuevas formas, más afines con el individualismo natural de los hombres como forma de preservar el medio ambiente y buscar más equidad en la humanidad.

En Venezuela cuando Chavez llega al gobierno estábamos en una franca decadencia moral de la sociedad, inmersos en grandes escándalos de corrupción y una clase media devenida en rapiña, de los pocos ricos que había en el país ni hablar. En medio de ese panorama, la ilusión humana no existía y Chavez aprovecha y plantea una democracia más fuerte y una economía más socialdemócrata sustentada en la participación de la gente, plantea un colectivismo sustentable en resumidos términos. Eran planteamientos sensatos y modernos, a lo Europeo. El 90 % del país le compró su oferta aunque en principio votó por el el 56 %. Para los analistas y políticos socialdemócratas más versados, Chavez era un farsante, muchos no lo creíamos así.

Con el tiempo y sorpresivamente aliado a los Castros, Chavez da un vuelco hacia el «Socialismo del siglo XXI», algo que aún nadie a ciencia cierta conoce, pero que nos ha traído hasta aquí. Cambió al adversario por el enemigo y creó una confrontación social que tomó como excusa para entregarle el país a los Cubanos y a la guerrilla Colombiana e incorporar a los militares a todas las instancia del poder, creando un narco-estado, basado en la amenaza, el chantaje, el soborno y el populismo aprovechando los altos precios del petroleo.

El resultado hoy, después de miles de millones de dólares desaparecidos, una nueva casta de ricos, un sistema económico quebrado y un sistema político decadente, es un hombre más corrupto, con menos moralidad y que sufriendo una horrible crisis económica y de escasez se ha convertido en más individual, más rapaz y más criminal. Ya no importa el vecino ni el dolor ajeno a menos que sea para aferrarse a sus escasos recursos, se acabó el compartir espontáneo y menos el compartir de lo escaso bienes. Para las mayoría es lo razonable, no tenemos nada que compartir y debo proteger a los míos. El hombre nuevo del socialismos de siglo XXI es sencillamente lo que ya la humanidad no quiere, es lo que los venezolanos sensatos que aún quedan no quieren y saben muy bien que ahora más que nunca no basta rezar.