No echo de menos macOS

En el año 2011 me compré un iMac de 27' con la convicción de que daba un salto cualitativo en cuanto a S. O. y equipo. Y realmente fue así. Tanto fue así que quedé hipnotizado por el síndrome de la manzana mordida. Cuando le pegas un bocado quieres otro. Así que no tardé mucho en hacerme con un iPad.

El tiempo corrió y mi iMac seguía funcionando de maravilla, le puse un SSD y el equipo se revitalizó. Fui renovando el iPad, y tuve algún tiempo algún iPhone. El móvil no cuajó, no es que tuviera pegas que ponerle, pero ya estaba demasiado habituado a las comodidades de Android y su apertura.

Eso me llevó a plantearme el pasarme a Android también en el formato tablet. El no poder disfrutar del ecosistema de Apple (porque no tenía un iPhone) y algunas incomodidades para poder ver películas y series en el iPad (debido a la dependencia total de iTunes para esos menesteres —no había llegado Netflix a España por aquel entonces—), me llevaron a hacerme con un NotePro de Samsung.

He tenido muchos dispositivos de Samsung y si hay que decir algo sobre ellos es que el paso del tiempo les pasa factura. Envejecen muy mal, nada que ver con los productos de Apple, que por lo general se mantienen en buena forma, aunque puedan quedar atrás en cuanto a potencia.

Así que hace ya unos meses me hice con una Surface Pro 4. Un equipo que conforme va pasando el tiempo me trae más satisfacciones, y que cada actualización del sistema lo va haciendo mejor y más útil. Por contra de la Surface, he de mencionar su fragilidad. Ya he tenido que someterlo a una cirugía. Un cambio de pantalla, ya que se me partió. Ocurrió sin que siquiera me diera cuenta al llevarla en la mochila. Sin duda un equipo que está pensado para la movilidad debería de cuidar un mínimo la resistencia.

Quizás he dado muchos rodeos para llegar al asunto, pero la cuestión es que llevo dos meses sin iMac. Lo tengo averiado, metido en una caja esperando un buen momento para su costosa reparación. El tema es que no hecho de menos macOS, ni siquiera el tener un equipo de escritorio. La Surface cubre de sobra todas mis necesidades. Me siento cómodo con Windows, creo que hoy por hoy no tiene nada que envidiarle a macOS. Nada tiene que ver con el Windows de unos años.

Lo corriente es que la blogosfera hable maravillas de Mac y eche pestes de Windows, no es extraño leer a un blogger excusarse por usar el sistema de Microsoft. Y es que tanto la buena fama de Mac como la mala de Windows tuvo razones de peso. Sin embargo creo que a estas alturas la cosa ha cambiado. Microsoft está haciendo un gran trabajo con su S. O., sus servicios online y su software. Están haciendo movimientos muy interesantes respecto a la productividad, con un ojo puesto en el mercado empresarial. Y creo que ya no merece la letra escarlata que por muchos años ha llevado colgada merecidamente.