No entiende de fútbol, pero joder, qué patadas le pega al balón


La técnica (entender de fútbol) es algo que se puede buscar, encontrar, aprender y aplicar. El talento (las patadas que le pegas al balón) es algo con lo que naces o no.


En la era en la que estamos, muchas personas piensan que son capaces de todo lo que se propongan, independientemente de la disciplina que intenten desarrollar. A ver, no quiero ser yo aquí el asesino de las charlas motivadoras y el “Si quieres, puedes”, pero considero que las cosas hay que decirlas como son.

En mi caso y volviendo a las metáforas futbolísticas, yo jamás sería un buen futbolista. No sólo porque no entiendo de fútbol, eso es algo que podría aprender a base de clavar codos y ver partidos… sino porque no tengo talento para ello. No valgo para pegarle patadas a un balón ni parar goles, no nací con ese “don”. En cambio hay otras personas que sí, y aunque no entiendan de fútbol, saben pegarle patadas al balón o parar goles. Estas personas, una vez entrenan la técnica (algo que se aprende) y la alineen con el talento (algo con lo que se nace), se convertirán en genios.

Mozart de niño (izquierda), Velázquez (centro) y Senna (derecha). Imágenes propiedad de Wikipedia.

No podemos pretender triunfar en una disciplina para la que no tenemos talento, para la que no hemos nacido. Ayrton Senna no era el más grande de todos los pilotos simplemente porque sus padres tuvieron dinero y le compraron un kart cuando tenía 4 años. Velázquez no fue uno de los más grandes pintores simplemente porque se encontró un lienzo en blanco y empezó a pintar. Mozart, el compositor con más talento de la historia de la música, no era un genio porque en casa de sus padres hubiese un clavecín. Todas estas personas aprendieron técnica sin la cual no hubiesen llegado a donde estuvieron, pero sobre todo, nacieron con talento.

Un genio, independientemente del tema que tratemos, tiene que tener alineados talento y técnica. La técnica la podemos aprender; el talento, no. Sin el talento podemos intentar ser muy buenos, brillantes, que nos paguen por ello… pero jamás seremos genios.