No seas inocente, no todos son buenas personas

Uno de los fallos que veo en muchas películas es la necesidad de justificar los personajes malvados. Una persona que quiere destruir el mundo, hacerse rico a base de timar a otras personas o simplemente, matarlos a todos porque mañana es jueves, todos y cada uno de ellos siempre viene con una explicación que justifica su falta de moral y ética, o bien su madre le daba de guisantes de pequeño o en el colegio se burlaban de él por ser bajito o simplemente, porque cuando las hormonas le hacían pensar en algo diferente al fútbol, las jovencitas le señalaban con el dedo, sobre todo con el dedo cordial¹, valga la ironía.

Por desgracia de nuestro sistema educativo y los más de dos mil años de evolución, hay personas que son fundamentalmente malignas, gente sin corazón, sin sentimientos, sin empatía y con una ética que haría las maravillas de Luzbel². Nos podemos romper los cuernos intentando justificar sus acciones, intentar llevarlos a un lugar en el que quizás podríamos denominarlos seres humanos, pero, como decía Dante, abandonad toda esperanza³.

No existen técnicas ni trucos para protegerse de estas personas ya que son extraordinariamente hábiles escondiendo sus mentiras y maquinaciones, con lo que poco a poco y sin darte cuenta verás que vas cayendo enredado en su tela de araña y las posibilidades de escapar son nulas. A cada paso que das ves que estás cada vez en sus manos, confiando en que sea tan honrado como parece, hasta que sientes unos colmillos y te das cuenta que te han engañado, que te han manipulado y que ya no tienes salvación.

Soy de los que creo que tenemos que confiar en las personas, pero también necesitamos tener pruebas de que son de fiar. Es un problema que existe en todos los ámbitos, empresarial y personal, ¿hasta cuándo tengo que confiar y hasta cuando tengo que pedir pruebas? Muchos pensamos que cuando confiamos en alguien contrastar la información es romper esa relación, pero si no realizamos este paso, es posible que acabemos devorados.

Aceptémoslo, la confianza es complicada y requiere tanto de fe como de datos, una correcta mezcla de ambas dos son las que elaboran el combinado que consigue que las relaciones sean largas, sanas y saludables, y además, te blindan ante estas personas. Supongo que quizás el síntoma que más rápido tendrías que detectar es el secretismo, huir de alguien que te pide guardar silencio sobre todo lo que hables con él, que no te permite hablar con nadie, que te quiere cortar toda comunicación con el mundo exterior. Eso es un claro síntoma de que algo no funciona, porque te está aislando y a la vez haciéndote cómplice por omisión de alguna estrategia que tu ni eres consciente.

Afortunadamente no he tenido que pasar por esta situación, pero he conocido a varios que han vivido este pequeño purgatorio y aunque duela, es mejor despertar lo antes posible y abrir todas las puertas, que la luz ilumine todo los rincones y si realmente han sido honestos contigo, entonces no hay nada que temer. Si por el contrario te marginan, te ignoran, es que quizás, eras tu el pardillo al que habían invitado a la partida de poker.


  1. Dedo corazón o dedo cordial. RAE.
  2. Los siete nombres del diablo. Angelfire.
  3. Dante, Divina Comedia. Canto Tercero.

Publicado en Exelisis.

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