Nuestra educación está mal.

“Para nadie es un secreto que estamos mal. Nuestro sistema educativo nacional tiene problemas múltiples, variados y graves” (Kourchenko y Landaverde).
Durante mi función como Director de Atención a la Juventud, en el norteño municipio de Ahome, en Sinaloa, fui invitado a múltiples eventos académicos y políticos.
Cierta mañana, nos encontrábamos en un auditorio abarrotado de estudiantes, después de esperar por más de media hora al Director del Instituto Sinaloense de la Juventud, pudimos dar inicio. Él encabezaba los trabajos para llevar a cabo la ceremonia de entrega de becas de transporte. Un programa excelente, que debería ser replicado por todos los estados y municipios del país.
En el protocolo, yo fui el primero en hablar, y en mi intervención, además de dar la bienvenida, dije algunos datos interesantes, que obviamente, no inventé yo y que venían a la ocasión.
Dije lo que ya había escuchado decir al Secretario de Educación Pública en repetidas ocasiones, y es que, nuestra realidad (al menos en Sinaloa), de cada 100 niños que ingresan a educación primaria, sólo 10, llegan a terminar una licenciatura. Dije además, otros datos que he venido recogiendo a lo largo de mi trayectoria como educador, y como funcionario. Datos reales y crudos, que ponen de manifiesto la urgente necesidad de involucrarnos todos, en el tema educativo. Concluí mi intervención, no sin antes felicitar y reconocer el esfuerzo del Gobierno de Estado, por poner en marcha este y otros programas que propician mejores condiciones para que los estudiantes no dejen de estudiar a causa de inconvenientes económicos.
Después de mi mensaje, siguió el Director de Instituto, habló con un carisma increíble que le reconozco y aplaudo, al clásico estilo “malovista”. Un mensaje conmovedor, trillado para quienes lo hemos escuchado en más de una ocasión, pero al fin, motivador para los chavos. Sin embargo, dijo que él no venía a dar mensajes fatalistas, haciendo una clara alusión al mensaje que yo acaba de dar; continúo su discurso político, derrochando positivismo.
A mi mente vinieron las respuestas que Bill Gates le dijo a Oppenheimer en una entrevista que el periodista comparte en su libro “¡Basta de Historias!”. Entre otras cosas, Gates afirma: “Los países de la región (Latinoamérica), sólo podrán insertarse de lleno en la economía de la información del siglo XXI, si hacen buen diagnóstico de la realidad y dejan de creer que están así de bien”.
Las políticas públicas respecto a la educación y otros temas, van a mejorar, en la medida que dejemos de pensar que todo está muy bien, y que estamos cada vez mejor, es claro, y eso también es cierto, los esfuerzos han sido muchos y vamos avanzando. Pero no es suficiente ir pasito a pasito cuando tenemos una fuerte y creciente competencia internacional. Como decía Lore de la Vega, ex Directora del Departamento de Educación en Ahome, para que esto realmente refleje resultados evidentes, necesitamos “pasos agigantados”.
¿Qué estamos haciendo como estudiantes, como padres de familia, cómo directivos escolares, como docentes, para “saltar” juntos, pero con sentido de urgencia?