Nuevos cambios que afrontar y que voy a tener que aceptar

Mis días se están transformando en una búsqueda de finalidad diaria. Hasta hace unos años, creía que mi cambio ya se había completado. Creía que ya había crecido, que no iba a tener que pasar por otra etapa de «búsqueda interior» —así la llamo yo.

Estaba equivocada. Me encuentro otra vez en una parte de mi vida en donde estoy asimilando que estoy creciendo, y mucho más que antes. En donde no solo me veo a mí más grande, con otra cabeza, sino que veo así a casi todos los que me rodean y eso me choca. Eso me provoca una especie de «miedo»… Miedo a lo nuevo, a lo desconocido. Miedo a afrontar el futuro que tanto organizo y planeo detalladamente, porque así tiendo a ser yo. Estoy observando en mí que no solo dejé de ser quien era, sino que dejé de conectarme con mí misma, ya no siento conexión conmigo, con mi ser. Y esto por supuesto, es algo que me tiene preocupada. Mi vida pasó de ser una espera hacia el futuro que tanto planeé, a ser una constante búsqueda de quién soy realmente. Ahora no solo se trata de quien voy a ser en mi futuro, sino quién soy hoy. Quién soy desde que me despierto y me desperezo cansada para tomar el desayuno, hasta quién soy cuando estoy con gente. Es muy raro de explicar, y aún más lo debe de ser de comprender.

Buscarme no es fácil. Y peor es cuando uno se encuentra estancado y no encuentra la salida. No digo que no sea feliz, pero no encontrarme me genera un vacío interno. Algo que no me ayuda en nada a superar este proceso es ser sumamente sensible… creo que soy tan sensible, que hasta me podrían empujar despacito y ya me pondría mal. Y esta sensibilidad de la que hablo, arruina toda capacidad de frialdad y objetividad que pueda tener en las cosas.

Es una mezcla compleja de cosas que están pasando en mi vida, lo único certero es que necesito reencontrarme y abrazarme a mi misma. Me extraño y me duele.

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