Nuevos medios para el horror: La leyenda urbana contemporánea

Un hombre con un traje negro y el rostro cubierto por una máscara medieval se acerca a la pantalla. El video es inestable y el cortísimo metraje parece transcurrir entre pequeños zigzagueos de ruido blanco. El hombre se mueve de derecha a izquierda frente a una sombría pared de ladrillos con ventanas. Un foco de luz parpadea en una de sus manos y mientras la escena avanza una serie de símbolos y letras aparecen en rápida secuencia intercalados en breves parpadeos. Algunos son evidentes: en uno de los fotogramas puede leerse una frase en morse que se traduce como “RED LIPSLIFE TENTH”. Un poco más adelante, aparece en una rápido intervalo la palabra “muerte”, en español . Cuando el video acaba, el espectador tiene la inequívoca sensación que “algo” ha ocurrido, aunque realmente no comprenda el qué. (Puedes ver el video original aquí )

El misterio está servido: de inmediato, el cortísimo clip se ha convertido en el más reciente enigma de Internet y además, en un enigma que cientos de personas alrededor del mundo se empeñan en analizar a la vez. Razones no les faltan: el tétrico material audiovisual cumple todos los requisitos para convertirse de manera vertiginosa en la más reciente leyenda urbana moderna. Enviado de forma anónima por correo postal desde Polonia al editor de GadgetZZ, el video parece no sólo ser una excentricidad visual sino también, un criptograma bien ensamblado para despertar la curiosidad de los usuarios más entusiastas de internet. O mejor dicho, un juego de símbolos y pequeños estratos de información que hasta ahora, nadie a podido descifrar a cabalidad. No sólo se trata de la corta y siniestra escena sino también de los aparentes mensajes que incluye, en un juego de capas de significado y pistas criptográficas que al parecer esconden algo más. ¿O sólo se trata de la imaginación hiperactiva de una generación ávida de sorpresas?

Las supuestas “revelaciones” del video incluyen pequeñas pistas de ingenio que muchos de los esforzados “investigadores” espontáneos del mundo 2.0 han disfrutado en descifrar: la máscara que lleva el misterioso personaje corresponde a la de un médico medieval y de hecho, era el símbolo quienes atendían a pacientes de la plaga, por lo que por siglos, se le consideró símbolo de la muerte. Además, el hombre muestra en su mano abierta un foco de luz intermitente de lo que se supone es un código que aún no ha podido descifrarse pero que guarda cierto ritmo y se asume puede tratarse de un lenguaje concreto. Se ha insistido en que el lugar abandonado no sólo es parte de un escenario construido ex profeso, sino que se encuentra plagado de sugerentes evidencias que el video es algo más que una curiosidad internauta. Por ahora, una multitud de entusiastas ha logrado descifrar lo que son pistas mezcladas con las imágenes más evidentes (espectrogramas muestran rostros en la pista sonora, además de todo tipo de palabras y frases amenazantes). El debate parece aumentar con las horas: mientras algunos aseguran que se trata de una obra artística o una pieza de videoArt especialmente tramposa, otros insisten que hay algo definitivamente inquietante en la serie de símbolos utilizados dentro del cortometraje. Lo más escépticos insisten que podría tratarse de una obra viral e incluso, una campaña basada en el más reciente libro del autor Dan Brown “Inferno”, que incluye una escena idéntica al vídeo.

Cualquiera sea la explicación, hay algo muy claro: Internet es el lugar ideal para potenciar, acentuar y difundir mitos urbanos. Tanto, que se ha convertido en una caja de resonancia para crear verdaderos fenómenos de difusión impensables en otra época. Desde los conocidos rumores que viajan de la red social a las aplicaciones de mensajería instantánea — de dudosa credibilidad pero dados por cierto por el mero hecho de existir — hasta los Hoax de inmediato alcance mundial, la verdad virtual parece ser tan poco consistente como peligrosa. Una ilusión sobre el misterio y lo verídico que parece no sólo bordear el absurdo sino tener su propio lugar de la cultura popular. Incluso, existe un término para describirlo: creepypasta, el juego de palabras que define ese copy-paste (ese copiar y pegar sucesivo que hace que una información falsa se convierta rápidamente en un fenómeno de masas) pero además, insistiendo en ese elemento siniestro el copy por creepy. La cultura de lo inmediato y lo amenazante vía web.

No se trata de un fenómeno aislado o minoritario: la difusión de información no verificada a través de Internet es quizás el entretenimiento — y negocio, por supuesto — más difundido en una plataforma donde el anonimato y lo inexacto es parte de la comprensión del mensaje que se envía. Ocurre con tanta frecuencia que poco a poco, la idea de los misterios y leyendas urbanas nacidos y difundidos exclusivamente para — y por — internet se han convertido en un elemento cultural por derecho propio. Una interpretación sobre la realidad inmediata que sostiene sobre la noción de la verdad como parte de la accesibilidad de medios y facilidad de acceso y sobre todo, de la creación de un entorno propio donde pueda prosperar. Y es que dentro de la web, todo parece ser real hasta que pueda probarse lo contrario, como si lo verídico debiera enfrentarse directamente a esa percepción sobre lo probable. Una perspectiva cuando menos preocupante.

¿Y cuáles podrían ser las leyendas urbanas más populares dentro de la web? En un medio de infinitas posibilidades, la respuesta no es sencilla. Y sin embargo, podríamos decir que quizás las siguientes:

Slender Man:

Heredero directo de la mitología del Found-footage audiovisual y quizás, la leyenda urbana más célebre de la actualidad vía web, Slender man es una combinación de cuento de terror clásico con una serie de visiones sobre el miedo urbano que ha revolucionado lo que hasta entonces, había sido el Fan-Fiction tradicional. El personaje nació como parte de una obra de autor minoritaria en el foro Something Awful, de manos del dibujante Eric Knudsen (aka Victor Surge) y desde entonces se ha convertido en una obra de culto para una considerable número de público internauta. Y es que el fenómeno parece alimentarse así mismo: de los bocetos originales de autor (que muestra a Slender Man como una criatura sobrenatural de apariencia antropomórfica con miembros desmesuradamente largos y rostro sin rasgos) la figura se ha convertido en material habitual — y viral — de todo tipo de producción sucedánea como ilustraciones y videos sin otra pretensión que aterrorizar y mantener un público cautivo que parece aumentar con enorme rapidez.

“La naturaleza de Slender Man es tan difusa porque no hay ningún think tank de gente pensando qué características oficiales tiene. Los contenidos relacionados con él se generan de forma aleatoria. Nosotros mismos nos inventamos su origen en Croatian Files para adaptarlo a nuestra conveniencia. Ni siquiera sabemos cuál es el origen aceptado oficialmente para la criatura”, comenta Juanja Torres, coautor junto a Miguel Ortiz de la webserie creepypasta en español, Croatian Files en un artículo publicado en el periódico Español “El País”. Para ambos, Slender man no sólo resume la nueva presunción sobre el terror como parte de un esquema de ideas que apelan a la comunidad sino también, a esa percepción del mito como un elemento colectivo basado en el enigma. En otras palabras: el fenómeno se creó así mismo y se sustenta en el misterio — sin origen y a través de medios difusos — para alimentar justamente esa noción acerca de lo sobrenatural.

Lo demás es historia: en la actualidad “Slender Man” es un fenómeno de masas con millones de seguidores en numerosas comunidades internautas. Desde películas autofinanciadas hasta juegos de video, Slender Man es un símbolo del poder de Internet para construir mitos propios de origen diverso. No obstante, la repercusión del personaje no parece limitarse exclusivamente al mundo virtual ni ser del todo inofensiva. Alimentado por la percepción del adolescente promedio sobre la aceptación emocional, la tendencia y sobre todo, el fanatismo puro, Slender Man — o en todo caso, su mitología — parece haber provocado toda una serie de sucesos inquietantes a lo largo y ancho de Norteamérica. En mayor del año pasado, dos niñas de doce en Wisconsin fueron arrestadas por herir con 19 puñaladas a una compañera de clase. En sus declaraciones a la policía, las niñas insistieron que intentaron asesinar a su amiga para transformarse en “secuaces de Slender”, en referencia al lóbrego mundo del personaje. Unos meses más tarde, una niña de trece años intentó apuñalar a su madre con el rostro cubierto con una máscara y llamándose así misma “pupila de Slender man”. En septiembre, las autoridades de Florida detuvieron a una niña de catorce años que intentó incendiar casa, en la que había encerrado a su hermano de nueve años. Durante la investigación, se descubrió abundante información sobre Slender Man (personaje y mito urbano) en el portátil de la adolescente.

¿Se trata de una forma de histeria colectiva o simples casualidades? Lo cierto es que Slender Man, como figura retórica o simplemente símbolo de ciertos temores subyacentes contemporáneos, continúa siendo una metáfora de esa fértil capacidad de la web para crear sus propios horrores.

Polybius:

Se trata quizás de una de las leyendas urbanas más antiguas de Internet y forma parte de esa noción paranoica, sobre el poder y su intervención en la cultura popular. El mito insiste que en el año 1981, se popularizó un juego de video llamado Polybius. Según la información que puede encontrarse en diversos sitios web, el videojuego había sido desarrollado por la firma inneslöschen (que se traduce del alemán “pérdida de los sentidos”), la cual se insiste era una rama secreta del Gobierno de los Estados Unidos y más específicamente una dependencia de internet. El juego, en general, era bastante sencillo: Se trataba de la visual de una nave que disparaba, en rápida sucesión a una serie de enemigos. A diferencia de muchos juegos semejantes, en Polybius el jugador se mantenía en un lugar fijo, mientras la pantalla simulada giraba rápidamente en torno a los objetivos. Además, Polybius tenía una gráfica brillante y con variados efectos luminosos.

La leyenda Urbana asegura que sin embargo, lo realmente inquietante en Polybius no era su rudimentaria interfaz, sino las alucinaciones auditivas y visuales que provocaba. Se habla el juego producía cuadros severos de epilepsia, debido a la sobreestimulación de ciertas zonas del cerebro producida por la combinación de sonidos y efectos lumínicos. Incluso se aseguró que el juego enviaba mensajes subliminales que incitaban a doblegar la voluntad al poder, a la resignación social y toda una serie de conceptos muy relacionados con la siempre en boga premisa del metamensaje del poder gubernamental en sombras.

La leyenda persistió durante buena parte de la década de los ochenta y llegó a incluso considerarse por cierta por algunos años. No obstante, la leyenda urbana parece haber surgido cuando se lanzó Tempest, un juego de arcade muy semejante al que describe la mitología alrededor del juego. No obstante, la insistencia en la premisa sobre el control mental, la subyugación de la voluntad y los posibles efectos de las nuevas tecnologías sobre el comportamiento humano, continúan los cimientos sobre los que se sustentan el rumor sobre la existencia o no del juego.

Recientemente los documentalistas Todd Luoto, Jon Frechette y Dylan Reiff llevan a cabo un proyecto en el cual intentan explorar los orígenes del mito urbano en un meticuloso documental titulado “The Polybius Conspiracy” , que se encuentra en búsqueda de financiamiento en la plataforma Kickstarter . Para el grupo de autores, no se trata de la búsqueda del origen de la leyenda Urbana sino la serie de implicaciones que parecen sustentar la paranoia específica que alimenta y robustece el mito. Y es que de hecho, la importancia del proyecto no radica sólo en descubrir las raíces de un fenómeno que sobrevive a si mismo, sino a esa hipótesis tantas veces repetidas sobre la credulidad de la masa anónima al momento de sustentar fenómenos semejantes.

John Titor:

El dos de noviembre del año 2002 un nombre que usaba el alias “John Titor” inició sesión en los foros de discusión del Time Travel Institute (Actualmente desaparecido) con el siguiente mensaje:

Saludos. Yo soy un viajero en el tiempo desde el año 2036. Estoy en mi camino a casa después de conseguir un sistema de computadora IBM 5100 desde el año 1975.”

A la estrafalaria declaración, siguieron decenas de mensajes en la misma tónica, donde “John Titor” contaba la historia de su supuesto viaje en el tiempo, el mundo del futuro y sobre todo la premisa que parecía haber provocado su “travesía temporal”. Titor, no sólo respondía a las preguntas del resto de los usuarios del foro, sino que además, sino hacerlo a través de una ingente cantidad de datos técnicos — la mayoría no verificables — que insistía probaban no sólo su aventura sino sus implicaciones.

Todo lo anterior podría parecer una de las tantas anécdotas desconcertantes de internet y el submundo de los Foros, a no ser porque buena parte de los usuarios decidieron creer las afirmación de “John Titor”. Entre noviembre del 2000 y marzo del 2001, no sólo describió con detalle la supuesta máquina del tiempo que utilizaba — que por extraño que parezca era muy semejante a un Chevrolet del ’67) sino que además, llegó a publicar fotografías de dudosa calidad sobre lo que llamó “manual de usuario”. La fluidez de las respuestas y sobre todo, su capacidad para cautivar la imaginación de sus lectores, lograron convertir a “John Titor” en una pequeña celebridad del internet underground.

Eso, a pesar que nadie parecía saber muy bien su origen o procedencia. No había registros de actividad previa y aunque se llegó a comprobar que “John Titor” había sido usuario frecuente de otros foros bajo alias distintos, nadie pudo localizar o encontrar su historial — de existir — antes de su apoteósica aparición como “viajero del tiempo”. El personaje aumentó su popularidad cuando comenzó a incluir predicciones sobre lo que esperaba para buena parte del mundo Occidental a unas cuantas décadas en el futuro. Insistiendo en que provenía de un futuro a mediano plazo donde EEUU había sobrevivido a una debacle nuclear, John Titor John realizó cientos de profecías con una connotación claramente apocalíptica. Según Titor, para el año 2004, Norteamérica sufriría una guerra civil y poco después se desencadenaría una guerra nuclear devastadora, cuya principal víctima sería territorio soviético. No obstante, nunca llegó a explicar o mucho menos indicar cual era el origen del conflicto o mucho menos, como buena parte de la población mundial había sobrevivido a un conflicto de proporciones semejantes.

No obstante, lo más curioso sobre John Titor no era sólo su desconcertante afirmación sobre su procedencia temporal, sino su inagotable capacidad para crear toda una historia de mediana verosimilitud que no pareció despertar especiales suspicacias.

Por supuesto, se trata de una historia muy sugerente como para que la fértil imaginación internauta la ignorara. Desde la publicación del primer mensaje, Titor debatió durante casi tres años con el resto de los usuarios, identificándose como un soldado estadounidense del año 2036, cuya misión era conseguir una computadora IBM 5100, y editar un error crítico en programación que denomino “timeout” UNIX 2038, sin explicar el motivo por el cual algo semejante había provocado su aventura a través del tiempo.

Finalmente, en el año 2001 Titor anunció que regresaría a su mundo o sería más apropiado decir, a su década de origen. Para entonces, sus crípticos y en la mayoría de las veces erróneas profecías, se habían hecho muy populares en el mundo virtual y fuera de él: había cientos de blogs, foros y páginas web en general que debatían sobre la realidad de las ideas expresadas por el misterioso personaje, sin llegar a una conclusión única. Para cuando Titor dejó de formar parte de buena parte de los foros donde participaba, su leyenda urbana era lo suficientemente sólida como para pasar a engrosar la creciente lista de “fenómenos inexplicables” vía web. Eso, a pesar que dos años más tarde, el alemán Johann Meier, declaró que era el autor de una novela de ficción en 1986, titulada “T1-Thor: Cronogea y los 4 Engranes del Tiempo” cuya copia original había sido robada en una casa de verano en California. Según Meier, el manuscrito había sido luego difundido como la historia de John Titor.

Blindmaiden:

De reciente cosecha, los sitios web terroríficos — o hechizados — parecen ser la más reciente encarnación del antiguo fenómeno de objetos aterradores. Una de las más llamativas es la supuesta existencia de la página web “Blindmaiden”, que no sólo parece ser un “portal” hacia un tipo de horror difícil de imaginar. De origen Español, la leyenda asegura que sólo es posible acceder a la página si te encuentras a solas, a la medianoche de un día sin Luna y sin ningún tipo de objeto religioso a tu alrededor.

El fenómeno Blindmaiden no deja de ser curioso por combinar varios planteamientos sobre el mito y la cultura popular, en el que convergen toda una original percepción del terror basado en nuevos medios de difusión. Blindmaiden (leyenda y página) parece sintetizar varios mitos tradicionales, reinventados para audiencias contemporáneas o lo que resulta más curiosa, toda una nueva connotación sobre el miedo. Ya no hablamos sobre fantasmas y apariciones — o los rumores sobre su existencia — sino el hecho que la tecnología puede ser otro forma de expresar esa percepción sobre lo aterrorizante. Tal vez por ese motivo; Nadie parece saber muy bien de qué se trata “El horror absoluto” a la que hace referencia la leyenda urbana. ¿Se trata de un término que parece englobar esa idea de terror universal que puede habitar en la imaginación colectiva? La teoría podría sostenerse sobre el hecho en que el miedo no invoca un terror abstracto, sino esa percepción tan moderna sobre lo que puede producir miedo: se habla que la página contiene una serie de imágenes de asesinatos especialmente sangrientas, que aseguran “aterrorizar” al visitante. Siempre según el rumor, la página muestra una rápida sucesión de imágenes sangrienta, lo suficientemente impactantes como no pasar desapercibidas. No obstante, se insiste que además, la página te ofrece la posibilidad de “participar activamente en la experiencia”, lo que al parecer se traduce en una especie de “recorrido” por el verdadero “terror” que esconde la página. Si aceptas la sugerencia, la página te mostrará un recorrido visual por habitaciones que de pronto, terminan siendo muy semejantes a las de la casa del usuario, que finalmente descubrirá es parte de un macabro juego que culminará con su asesinato.

Claro está, no existe registro alguno o fecha de publicación de una página semejante en internet, aunque hay versiones de una página original que desapareció de los servidores de la web aproximadamente en el año 2005. Lo más curioso, es que a pesar de eso, la leyenda continúa teniendo tanta vitalidad como sus orígenes durante los primeros años del año 2000. Por supuesto, se trata de un fenómeno de intercambio de información de dudosa procedencia y por supuesto, de los rumores alentados por la mitología que se construye a través de la web y youtube. La mayoría de las versiones sobre Blindmaiden se basan en recopilaciones de información idéntica, reinvenciones del mito a través de fanArt y lo que resulta incluso más intrigante, toda una nueva cultura de recrear el terror a través de una mitología comunitaria nacida a través de recursos nativos de internet. Más allá de eso, Blindmaiden parece ser un recorrido por toda una nueva forma de comprender el terror y la manera en que lo asumimos como cultura. Toda una nueva expresión sobre el alcance y perdurabilidad del acceso a nuevos medios que puede permitir el replanteamiento de ideas básicas sobre lo que tememos y lo que engloba ese temor.

Con toda probabilidad, Internet ha sido la forma de difusión de información y cultura más significativa en la historia, después de la imprenta de Gutenberg. Por ese motivo, no debe sorprender que también sea el vehículo para la creación y análisis de esa otra visión de la mente humana: la que está obsesionada con sus terrores y la oscuridad aparente de su propia imaginación.

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