Orgullo pero… ¿de qué?
Frivolidades cotidianas en un mundo de pasiones
Mira el calendario, vuelve a ser 12 de octubre. Llevas días viéndolo en TV e Internet, y a estas alturas igual hasta estás harto de leerlo, que si el ejército, que si las banderas, que si estos no se sienten españoles, que si los otros son demasiado españoles... Y yo, como no podía ser menos, voy a hacerle mi pequeño homenaje a este día pero lo haré siendo estricto. Damas y caballeros, hoy me toca ser estricto con las palabras y con los términos, porque estoy harto de que ciertas personas se dediquen a dibujar una línea a mi alrededor y a decirme que debo estar a un lado o en otro, que estoy con ellos o contra ellos y que lo decida rápido, sin tiempo a reaccionar. Estoy harto de que me digan qué debo sentir o qué no, y que si soy de izquierdas debería sentir “esto” y si soy de derechas tengo que sentir, por fuerza, “esto otro”.
Bien, pues este es el momento y estoy seguro que no seré el único en pensar de esta manera. Empecemos con la Historia.


¿Conquista castellana o genocidio español?
El 12 de octubre se conmemora el día en el que Rodrigo de Triana, subido allá arriba en el carajo de La Pinta (perdónenme la expresión, pero el carajo es el pequeño cubículo desde donde un vigía oteaba el horizonte) avistaba la isla de Guanahaní, perteneciente a las Bahamas y que Colón rebautizaría como San Salvador. Hasta aquí la Historia no deja muchas dudas pero es donde comienzan unos cuantos conflictos que veo aflorar, bien interesadamente o bien de manera natural — nunca se sabe — a nivel de esas barras de bar 2.0 que son las redes sociales. Seamos estrictos, como decía, utilizando algunas frases como ejemplo:
“España conquistó América y fue un auténtico genocidio”
Por partes. España como país no existirá hasta recién inaugurado el siglo XVIII, así que estaríamos hablando de Castilla. Carlos I de Habsburgo (ahora tan de moda por la serie de televisión) se hacía llamar “Rey católico de las Españas” entendiendo esas Españas como el conjunto de las coronas que había reunido en su persona por herencia. Por tanto, para Occidente fue Castilla la que descubrió e inició la conquista de América que luego continuaría como España. Continuemos con otra frase:
“España (Castilla) masacró por completo América, fue un genocidio”
¿Hubo muertes por parte de los soldados castellanos? Si. ¿Hubo masacres? Depende de lo que entendamos por masacre, pero seguramente. ¿Hubo un genocidio sistemático y organizado contra los indianos? Lo siento, pero me atrevo a decir que no. Lo he visto comparar con el fascismo de primeros de siglo y eso es una aberración histórica. Y lo afirmo por dos razones:
- Isabel la Católica desde el primer momento entiende “Las Indias” como una extensión de España y a los indianos como parte de la Corona, algo que ya se había probado anteriormente con las Islas Canarias. La conquista castellana era más evangelizadora que económica — que también lo fue, evidentemente — y se trataba de añadir fieles al cristianismo, no de quitárselos.
- La figura de Fray Bartolomé de las Casas, fraile dominico de Triana (Sevilla), que acompañó a Colón en su primer viaje y que portó el título de “Procurador o protector universal de todos los indios de las Indias” lo que hoy día sería un Defensor del Pueblo, para que nos entendamos. Obviamente habría abusos, violaciones y demás tropelías pero esto ya deja entrever que hubo una defensa del indiano así como no la hubo por parte de los ingleses, por ejemplo.
A esto habría que añadirle que los conceptos de “genocidio”, “invasión” y demás terminología es bastante moderna. No podemos contemplar el siglo XV con los mismos ojos que hemos visto pasar el XX porque la Historia no se trata sólo de números y fechas sino de conceptos, ideas y un contexto que hay que desgranar sin hablar tan a la ligera.
Por tanto yo considero que no fue un genocidio si bien no hay una muerte que justificar, sumándole que bajo la mentalidad de la época Castilla estaba totalmente autorizada a expandir sus territorios igual que lo estuvieron los Omeyas o los generales romanos. No sería equiparable a nada que conozcamos hoy día porque, por suerte o por desgracia, los tiempos han cambiado. Tampoco conocemos la cifra exacta de cuántas personas vivían en el continente americano ni cuántas fallecieron, y ni siquiera sabemos bien porqué (¿guerras? ¿enfermedades?) abriendo así un interesante debate en el que no voy a meterme ahora, prefiriendo pasar a la última parte de mi reflexión.

¿Debería estar orgulloso de algo que pasó hace cinco siglos?
Aquí ya entramos en terreno personal. Según la RAE:
orgullo.
(Del cat. orgull).
1. m. Arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia, que a veces es disimulable por nacer de causas nobles y virtuosas.
Aunque dude de la legitimidad de la RAE desde que admitiera güisqui, almóndiga y toballa esta sí que deja algo muy claro, y es que el orgullo es un “exceso de estimación propia”. El orgullo es un sentimiento egoísta que nace de nosotros hacia nosotros, nunca de otra manera. Puedo estar orgulloso de algo que venga de mí mismo (esfuerzo, trabajo, ideas, una canción, este artículo) y por tanto no puedo sentirme orgulloso — o avergonzado — de lo que ocurrió hace cinco siglos porque yo no tuve nada que ver, de la misma manera en la que no puedo sentirme orgulloso de ser español hoy día porque yo no he hecho nada para serlo, nací aquí y puedo estar más o menos contento, pero no puedo sentir orgullo porque es como si sintiese “melancolía” por no haber cenado anoche. Son sentimientos atribuidos de manera errónea.
Esto quiero que se entienda bien: por mi país puedo sentir muchas cosas como alegría, por no haber nacido en Uganda y poder tener un futuro sin estar cosiendo balones para una multinacional; puedo estar contento por poder viajar por toda Europa sin enseñar mi pasaporte y de vivir en una sociedad prácticamente libre y no en otra represiva que me obligue a rezar a tal dios o morir degollado, o estar obligado a alzar el brazo a las órdenes de un líder y si me niego, desaparecer el fondo de alguna cárcel mohosa, así como también puedo estar triste y/o cabreado porque crea que la situación económica es un desastre para muchos españoles. Pero no puedo sentir “orgullo” porque sencillamente no es lo que debo — o no — sentir. No es el sentimiento correcto. No es el que corresponde aquí.
También podría discutir acerca de qué se está celebrando hoy: ¿el descubrimiento de América por Occidente? ¿el Día de la Raza, como en época franquista? ¿el “orgullo hispano” que puebla ambas orillas del Atlántico? ¿o es la Fiesta Nacional, sin más? Volvemos a lo mismo.
Ni en contra ni a favor: a mi manera.
Esto no me hace ser anti-español (como decía al principio, estar a un lado u otro de la línea) porque no lo soy, no tengo nada en contra de un concepto abstracto como lo es un país, ni tengo nada en contra de sus fronteras, sus banderas, sus idiomas o su idiosincrasia. Puedo estar o no de acuerdo con miles de asuntos que nos atañen a todos como españoles, y podré debatir de unos así como en otros no entraré al trapo, pero nadie puede decirme qué debo sentir y hacia qué o quién, porque una de las cosas buenas que tiene mi país es que estando en él soy bastante libre de debatirlo y decidirlo, gracias a aquellas personas de las que no puedo sentirme orgulloso — ¡porque no fui yo! — pero a las que sí les agradezco todo lo que hicieron por mí.
Y eso no me lo va a quitar nadie.