Papá las ama

Salíamos de la consulta con el médico y nuestras caras reflejaban el terrible diagnóstico que el tipo en bata blanca nos había dado. Me diagnosticaron cáncer avanzado en los huesos. Eso ha sido todo el dolor a mi estructura ósea durante estos últimos meses.

El nombre de la enfermedad no la recuerdo, saben que soy malo con los nombres y con los nombres raros que tienen las enfermedades de ahora peor, pero es algo que no me va a dar más de 6 meses de vida. Un año si me someto a los procesos de la medicina moderna, pero no quiero, no quiero gastar nuestro dinero y energía en algo doloroso y mucho menos poner a tu madre a sufrir. Por eso decidimos recorrer el mundo, o al menos las partes que siempre quisimos visitar pero por trabajo o por ustedes no pudimos llegar a ir.

Me tomó un par de semanas convencer a tu mamá que no les diga nada, ya saben lo terca que es, es algo que ustedes han sacado también y sé que por eso si se llegasen a enterar, me pedirían que me tome esos cócteles de pastillas y que me meta a un microonda como si fuera comida. Y la verdad es que no podría decirles que no, jamás he podido.

Al final aceptó, pero no sin antes hacerme saber que detestaba mi decisión y que no la apoyaba. Por eso la amo, porque no tiene problemas en decirme las cosas, jamás lo ha tenido. Yo solo le sonreí y le agradecí, es lo mínimo que podía hacer después de pedirle que les mienta y oculte mi estado de salud.

Por suerte, ya conocen lo planificador que soy, así que en esas semanas en que su madre estaba peleando y gritando por lo que le pedí, planee nuestro viaje de fuga, 4 meses para ser precisos, obvio ustedes ya saben esto. Aún recuerdo cuando las llamamos.

“¡4 MESES! Mamá, papá… es mucho tiempo, sus nietos quieren verlos. Nosotras también. ¿Y por qué ahora?”
“Amor, somos mayores y sus padres, no tenemos que darles explicaciones, pero si quieren una, bueno… es porque podemos y queremos ahora, además siempre ha estado en nuestra lista de cosas por hacer y sabes cómo somos con respecto a nuestras listas.”
“¿Mamá, es verdad lo que dice pa?”
“Si mi vida, es verdad…”
“Bueno… está bien, ¿y cuándo se van?”
“Tenemos que estar en el aeropuerto en una hora.”
“¿QUÉ?, ¿Y POR QUÉ NO NOS AVISARON?”
“Lo sentimos amores, fue algo del momento, las amamos, estaremos en contacto… Besos.”
“TENGAN CUIDADO, ¡ESTAMOS MOLESTAS! Pero los amamos, buen viaje.”

La verdad que la conversación fue mucho mejor de lo que esperaba, temía que fueran capaces de tomar el primer vuelo y estuvieran en nuestra puerta en un abrir de cerrar de ojos. Son mis hijas… las conozco muy bien. Por suerte lograron entender.

El viaje estuvo fuera de este mundo, estuvimos en París, Roma, Italia y otro fantásticos lugares más… nos subimos a los globos de aire caliente, la Torre Eiffel, vimos el Arco del Triunfo, dimos un par de paseos en caballo y nos tomamos la clásica foto en la Torre de Pisa, comimos cosas nuevas y tomamos vino casi todas las noches.

Una mañana decidí tomar una caminata en una de las ciudades en las que estábamos, pasé por un parque y había un pintor. Le pedí que me haga un retrato, ese es el estado en el que quiero que me recuerde su mamá. La verdad es que cuando me vuelvan a ver me estaré arreglado para mi ultimo adiós.

Ya para las últimas semanas del viaje me era más difícil moverme, todo dolía… y mamá no dejaba de preocuparse, pero estaba determinado a terminar nuestra aventura, sea como sea. De mí es que sacaron su determinación, de eso estoy seguro.

Cuando ya regresamos a casa mi condición empeoró rápido, allí fue cuando decidí llamarlas. Ustedes creían que era un fin de semana familiar como cualquier otro, pero en realidad era una despedida. No solo podía decirles adiós por este medio. Jamás me alcanzaría el papel para expresarles mi amor.


¿Si saben que las puedo escuchar gritándole a su madre allá abajo, no? No se enojen con ella, si quieren enojarse con alguien que sea conmigo. Fui yo quien le pidió que no dijera nada, fue mi egoísmo y mi satisfacción. Mi egoísmo de querer pasar los últimos meses de vida feliz y con la mujer que siempre he amado, cumpliendo nuestro sueño de jóvenes y mi satisfacción de haber criado y visto a mis hijas convertirse en mujeres poderosas y felices.

También fue mi miedo de causarles daño, noches de desvelo y llanto… de salidas y entradas a un frío hospital en donde podían hacer poco por mi estado.

Espero que sepan disculpar este pequeño detalle y que puedan entender mi decisión. Ustedes ya son madres ahora, estoy seguro que lo entenderán. A veces haces cosas impensables por tus hijos con tal de no verlos sufrir.

Tengo que pedirles un ultimo favor… ya no puedo seguir escribiendo, el retrato que me hice está guardado en el sótano, con una carta para mamá. Espero que se la puedan dar. Lo siento si les es doloroso, pero se los pido de favor, con amor y perdón.

Con amor, hoy y siempre.

Papá.


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