Para llegar al siguiente nivel hay que hacer las cosas cuando se tienen que hacer y no sólo cuando tengo ganas de hacerlas

Estoy cansado. En días como hoy no tengo ganas de escribir en absoluto. Hoy estuvimos en un parque de diversiones durante nueve horas. El sol quemó mi piel. Los juegos causaron moretones en mis piernas, brazos y hombros. Estoy molido. Pero no malinterpretes mis palabras, me la pasé de lo mejor. Hace mucho que mi cuerpo no obtenía una dosis tan alta de adrenalina y dopamina.

Pero no sólo estoy cansado físicamente. Hice cientos de fotografías del parque por lo que mi ojo fotográfico está agotado. Siendo un parque de diversiones en otro país las imágenes a crear son casi infinitas. Así que entre caminar, subirnos a todos los juegos, repetir algunos y hacer fotografías de casi todo lo que mis ojos captaban, agoté las reservas energéticas que me restaban.

En días como hoy quisiera mandar al carajo este proyecto auto-impuesto. Luego recuerdo que para llegar al siguiente nivel hay que hacer las cosas cuando se tienen que hacer y no sólo cuando tengo ganas de hacerlas. Recuerdo que es fuera de mi zona de confort donde puedo crecer entre más tiempo pase en ella. Así que tomo asiento, reviso mis fotografías, edito un par, escojo la que usaré para la entrada de hoy; luego ordeno mis ideas y hago mi mejor esfuerzo para bajarlas a texto y cumplir con mi cuota del día.

Mis 200 palabras están hechas, ahora queda pulirlas un poco antes de subirlas a la red. Una vez que termine me bañaré, acomodaré mi maleta porque mañana regresamos a México y el viaje durará un poco más de 12 horas, así que lo más wise sería ir lo más pronto posible a descansar.


Esta es una pausa de mi proyecto de creatividad durante mi estancia en la ciudad de San Francisco por unos días, mientras seguiré subiendo mis 200 palabras con fotografías del viaje.