Parar para poder seguir

Si deportistas de élite como Rafael Nadal hacen paras para recuperar el físico, ¿por qué un simple mortal como yo no debería hacerlo? Los deportistas profesionales tienen mucho más que perder porque de eso viven y sus carreras duran solo algunos años, pero tienen a su vez un equipo de expertos que los ayuda a tener pautas certeras sobre lo que es mejor pensando a largo plazo.

En cambio los deportistas aficionados nos basamos a lo mucho en las rutinas del gimnasio o de algún instructor en un deportes específico. El tema es cuando uno practica diversos deportes y entonces es difícil combinarlos, saber cuándo entrenar, cuándo descansar e incluso cuándo y qué comer.

Voy al gimnasio 4–5 veces por semana. Mi rutina suele durar unos 45 a 50 minutos. Luego le sumo entre 30 y 60 minutos de running, dependiendo la meta que tenga. A veces me preparaba para alguna carrera o otras simplemente corría para mantener el físico. A ello le debo sumar partidos de fútbol los miércoles por las noches. Ya esto complicaba a veces un poco la rutina: hacer o no ejercicios ese día. Y al día siguiente, ¿retomar o descansar?

Cuando no hago entrenamiento trato de hacer unos 30 minutos de yoga para estirar y mejorar la flexibilidad. Y este verano le sumé clases de surf. Voy apenas 3 sesiones de hora y media pero es todo un reto. Remar tanto rato cansa a cualquiera y esto me hacía dudar si ir o no al gimnasio el mismo día. El primer día me tumbó y dormí horas. El segundo y tercero sí pude ir al gimnasio y me sentí mejor. De hecho es un deporte alucinante y trabaja muchos músculos y sumado a la rutina siento complementa. Bajo sí un poco el peso a las máquinas pues ya llego algo fundido.

Hace unos días me empezó a doler un poco la rodilla. Sentí algo similar hace varios meses cuando hacía Insanity. Esa vez me revisaron y dijeron no era nada más que desgaste y que urgía fortalecer las piernas si quería evitar lesiones. A veces olvidamos que las piernas soportan todo el peso del cuerpo y nos enfocamos en la parte superior del cuerpo. Ese dolor ha vuelto estos últimos días y hoy por fin fui al médico. En el gimnasio hay un consultorio y me dijeron qué ejercicios sí y cuáles no hacer por lo menos una semana a ver cómo evoluciono. Correr queda descartado, el surf también, la bicicleta solo si es que es de las que tiene respaldar en el gimnasio. Mis cuadríceps son muy delgados y puedo comprometer tendones además si sigo en mi rutina actual.

La solución parece sencilla: dejar ciertos ejercicios de lado un tiempo y dedicarle más a otros. Tuve suerte de no tener que parar en seco, pues temía ello. Resulta sí interesante que a veces un dolor deba ser curado con más ejercicios, pero focalizado para justamente fortalecer las zonas donde se produce dicho dolor.

Así que a darle, con cabeza y mucho sentido. El único consejo válido de esta experiencia es aprender a escuchar el cuerpo. Al menor dolor o molestia, identificar uno mismo o con ayuda de profesionales los motivos y soluciones. No tiene sentido creernos los más poderosos y arriesgar cuando los profesionales también paran de cuando en cuando.